Berna González Harbour: Los ciervos llegan sin avisar

Berna González Harbour: Los ciervos llegan sin avisar. Barcelona: RBA, 2015. 221 paginas.
Carmen acaba de quedarse en el paro por el cierre de la cooperativa financiera en la que trabajaba. Además las relaciones con su ex-marido son algo más que tensas y, por si fuera poco, quiere acabar con la ácida aventura afectiva con el que fuera su jefe. Aprovechando que su hijo de pocos años pasa una semana con su padre decide volver al pueblo de su infancia en el que fue testigo hace varios años de un extraño accidente de tráfico que la dejó llena de preguntas. Carmen investiga los acontecimientos de aquellos días del pasado en el pueblo y descubre una red de corrupción y encubrimiento que se ha extendido hasta el presente. En sus pesquisas Carmen conocerá a un hombre muy distinto a aquellos con los que ha mantenido relaciones hasta ahora. Cree que ha llegado el momento de empezar de nuevo. Quiere dejar resueltas las incógnitas del pasado y parchear los pinchazos del presente para reconvertirse y acabar con la ansiedad.
No ha escrito Berna González lo que se puede considerar típicamente una obra negra. Hay algunos de los rasgos del género, pero lo que le interesa resaltar a la autora son los estragos que la crisis económica puede causar. En una sociedad basada en el éxito y en la autoexplotación la pérdida del puesto de trabajo supone la caída en la posición social y la incapacidad de consumir la anulación de la identidad social. Berna González no utiliza la crisis como el telón de la acción sino como el detonante de la misma. Aquí da un paso hacia delante respecto a otros autores que la construyen como un marco pintoresco pero sin demasiada importancia en la acción.
La novela está narrada en primera persona en el presente por Carmen (con alguna mínima aparición narrativa en primera persona del malvado) y plantea -curiosamente como otras novelas policíacas de esta temporada de autores españoles- la dualidad entre el mundo rural y el urbano. Una metáfora de la diálectica entre las formas de explotación del capitalismo financiarizado y las formas de vida más lentas tradicionales. Como caso criminal la cosa no tiene demasiado fuelle y la nueva relación amorosa de la protagonista es un tanto forzada, pero el intento de poner de relieve la influencia de la crisis en la vida afectiva, emocional y social es interesante. No hay que perderse la escena de la charla en la terraza del bar del pueblo entre los caciques enriquecidos con el ladrillo y la especulación que ahora viven horas más bajas, es lo que más he disfrutado de la novela.




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Berna González Harbour, Santander, 1965. Periodista con experiencia en zonas de conflicto y como corresponsal en el extranjero de alguno de los medios más importantes del país. En la actualidad es directora del suplemento cultural Babelia, que edita el diario El País.
Ha editado dos novelas negras protagonizadas por la comisaria de Madrid María Ruiz, ambas editadas en RBA:
Verano en rojo, 2012
Margen de error, 2014

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