Habeas corpus: recién incorporados a la banda

La tribu RBA propone para octubre su XI premio de Novela Policíaca que este año ha recaído en Benjamin Black (aka John Banville) por Pecado: el asesinato de un cura en la Irlanda católica de mediadios de los cincuenta es investigada por un nuevo protagonista: un joven policía protestante ¡y abstemio!, si es tan buena como la anterior desventura de Quirke estamos de enhorabuena


Y, junto al premio, hay nueva entrega de las hazañas de Bernie Gunther. Philip Kerr: El otro lado del silencio. El expolicía berlinés ayuda en la Riviera francesa a Somerset Maugham a finales de los años 50 en un caso de chantaje por un antiguo oficial nazi.
Además RBA, en su perpetua movilidad y búsqueda entre los tesoros de su fondo han decidido lanzar una nueva colección de clásicos de la novela negra a 15 euros. Comienza con tres grandes: James M. Cain, W. R. Burnett y Chester Himes





Atención: Salamandra acude a la rentrée con dos pesos pesados. Por un lado, tenemos la nueva novela de Carlos Zanón, flamante director de la BCNegra: Taxi. Un taxista barcelonés con insomnio que recorre las calles de Barcelona buscando líos y amor. En breve en Paraffin.

Y también estos días aparece una novela por la que apuestan con fuerza las editoras de Salamandra. Cuentan maravillas del debut de la escritora australiana Jane Harper: Años de sequía. En unos días lo tendréis en Paraffin Test. La traducción de Maia Figueroa.



Como estamos en plena Setmana del llibre en català de Barcelona, las editoriales han aprovechado para concentrar esfuerzos estos días y presentar sus novedades en la plaza de la catedral y aledaños.
Tras Ciutat fantasma de David Marin y la espléndida La draga de Esperança Camps, Llibres del delicte vuelve a la carga con Assasins de Girona, trece autores indagando las miserias de la capital del Gironès: Miquel Aguirre, Damià Bardera, Mar Bosch, Jordi Dausà, Jair Dominguez, Salvador Macirp, Cristina Malagelada, Andreu Pérez, Pep Prieto, Josep Torrent, Maribel Torres y Matthew Tree, prologados por Martí Gironell.


crims.cat también tiene algo que decir estos días. Por un lado otra recopilación; en este caso cuentos a pares sobre los barrios periféricos de Barcelona: Sebastià Bennasar y Àlex Martín Escribà han editado Barcelona: viatge a la perifèria criminal. Los autores: Mireia Llinàs y Josep Lluis Roig (MONTBAU); Empar Fernández y Lluis Bosch (VERDUM); Margarida Aritzeta y Andreu Martín (POBLE NOU); Graziella Moreno y Albert Figueras (GUINARDÓ); Núria Cadenes y Juli Alandes (BELLVITGE); Susana Hernández y David Marín (VERNEDA); Anna Maria Villalonga y Rafa Melero (CARMEL); Raquel Gámez Serrano y Lluis Llort (POBLE SEC); Esperança Camps y Emili Bayo (HORTA); Sílvia Mayans y Jordi de Manuel (BESÒS).



Y también estos días han publicado el último premio Memorial Agustí Vehí. Se trata de la novela Sang freda de Biel Cussó. La historia de un asesino a sueldo al que las neuronas le comienzan a gastar malas pasadas. Muy buena idea, a ver el desarrollo.




El mellizo en castellano de crims.cat, Alrevés, propone el nuevo libro de Juan Bas: El refugio de los canallas. Una acción con doble plano cronológico, 1946 y 2015, sobre la violencia en el País Vasco, los asesinatos de ETA y los del GAL.







Siruela insiste en su colección de novela policíaca clásica con una nueva entrega de E. C. Bentley: El último caso de Philip Trent. El pintor y detective aficionado Philip Trent investiga el asesinato del magnate estadounidense Sigsbee Manderson. La traducción de Guillermo López Gallego.
Y en su colección policíaca ofrece a finales de septiembre Susan Daitch: Blanco de plomo. Parece que les ha dado fuerte con los pintores y con los millonarios porque aquí la protagonista es la restauradora de arte Stella da Silva, que encuentra un cadáver mientras restaura nada menos que Las Meninas de Velázquez que han llegado de forma poco clara a una mansión yanqui. Toma ya. Traducción de Miguel Ros.
Esta semana ha aparecido una novela ambientada en Kenia. Richard Crompton: Las puertas del infierno. Vuelve el detective masai Mollel, ahora apartado de los centros de decisión por su denuncia de la corrupción de sus superiores y de los cargos políticos investiga el asesinato ocurrido en el parque nacional de Hell's Gate. Un análisis de la situación del gran país africano. Tradujo del inglés Dora Sales Salvador.








Alfaguara se une  al fiesta con títulos de dos famosos escritores latinoamericanos. Claudia Piñeiro reaparece con Las maldiciones, una historia de crimen y política en la sociedad argentina contemporánea. El reputado nicaragüense Sergio Ramírez ha escrito Ya nadie llora por mi. Corrupción policial y desengaño con las políticas de su excamaradas sandinistas a través del personaje del policía retirado Dolores Morales.
Por estos días ha aparecido la primera entrega negra del guionista y novelista Antonio Mercero: El final del hombre. Un policía dispuesto a cambiar su identidad de género se ve envuelta en la investigación del asesinato del hijo de un famoso escritor de novelas históricas. Es la primera entrega de la inspectora Sofía Luna.





Para finales de octubre suma buscará hueco para un thriller de esos que pone los pelos de punta. Darcey Bell: Un pequeño favor. La historia de una joven que cuida el niño de una miga, cuando lo devuelve a su madre, esta ha desaparecido. Chúpate esa. 



Y para lo seguidores de una de una veterana en activo de la novela negra nórdica, Reservoir books nos ofrece Anne Holt: Offline. Vuelve, en su noveno caso, la investigadora Hanne Wilhelmsem, que asesora a la policía de Oslo en una oleada de atentados islamistas. La traducción del noruego de Lotte Katrine Tollefsen.







Mientras tanto, el legado Larsson se ha convertido en factoría que no decae en producción, Destino en castellano y Columna en catalán sacan al mercado  la traducción de la quinta entrega de las aventuras de Salander y Blomkvist escrita por el aplicado David Lagercrantz: El hombre que perseguía a su sombra, L'home que perseguia la seva ombra. La Salander comienza en prisión dándose de bofetadas con las presas más peligrosas para acabar investigando la turbia conspiración estatal que la convirtió en la extraña persona que es hoy. Al catalán por Marc Delgado Casanova y al castellano por Martin Lexell.



Y no me olvido de lo más negro que ha llegado estos días a las librerías: Roberto Saviano: La banda de los niños, en catalán La banda dels nanos. El irreductible, corajudo,  escritor periodista napolitano vuelve con otra novela de denuncia de la situación de su ciudad. Una pandilla de jóvenes adolescentes proveniente de clases medias de la ciudad se ve enredada en y enfrentada a la Camorra, seducidos por la cultura popular que mitifica a los matones y refleja y a la vez inventa sus modos.
En español por Juan Carlos Gentile Vitale y en catalán Pau Vidal. Edita la imperecedera Anagrama.

En ediciones B el inagotable Juan Ramón Biedma publica Londres, 1891. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. Vuelve Holmes para investigar el secuestro de las hijas de un puñado de potentados británicos. Premio Novela Negra ciudad de Valencia en el 2014.

Don Winslow: Corrupción policial

Don Winslow: Corrupción policial. Barcelona: RBA, 2017. 574 páginas. Traducción del inglés (USA) de Efrén del Valle. Título original: The Force. Samburu Inc., 2017.


Hay pocos policías que conozcan Manhattan Norte como el sargento Dennys Malone. Es el rey del barrio y nadie se mueve sin su permiso. Malone y su gente de confianza, el gigante Big Monty, el italiano pelirrojo Phil Russo y el joven Billy O'Neill son una familia. Han decidido que para hacer justicia no hay que ser demasiado rígido en el cumplimiento de la ley. Si de paso se consigue un beneficio para los miembros del grupo de la Unidad Especial, la armonía está garantizada.
Pero la ambición es enemiga de la prudencia. Malone decide dar un golpe a la coca del dominicano Diego Pena. Quiere acabar con el imperio del traficante y quedarse con los 100 kilos que Pena guarda en su almacén.
Pena acaba con dos tiros en el corazón y un montón de droga cambia de dueños. Revisión de daños: el joven O'Neill ha caído en la refriega.

Malone está acostumbrado a sortear a su jefe, sea quien sea, en este momento el capitán Sykes. Acostumbrado a engatusar a los de asuntos internos. Acostumbrado a compartir parte de los beneficios con los gerifaltes más antiguos de la policía de Nueva York. Acostumbrado a amañar testimonios con el plácet tácito de los fiscales para conseguir condenas.
Pero Malone no sabe cómo emplearse cuando los federales comienzan a apretarle las tuercas: la fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Isobel Paz, ha decidido movilizar todos sus medios humanos para acabar con la corrupción. Tiene testimonios de algunos manejos turbios en los juzgados de Malone y quiere que el sargento se convierta en lo que más desprecia, en un chivato.

Malone sabe que sólo le queda la huida hacia delante. Conforme la situación se complica y la paranoia crece, la única salida es crear una situación tan complicada y peligrosa que cuando explote se lleve a todos por delante: a la fiscal y su insaciable ansia de ascenso, a los federales y su rígido modo de pensar, a las bandas rivales de traficantes, italianos y latinos, a la corrupta cúpula policial, incluso a sus compañeros y a su amado grupo. Veremos si Malone es capaz de enfrentarse el solo a todas las fuerzas oscuras de Nueva York.

Don Wislow vuelve a crear una historia compleja, con todo un ejército de personajes, para explicar los grandes males de la sociedad contemporánea: la crueldad del poder y la violencia que produce la ambición sin control. Si en El poder del perro y en El cártel (secundariamente), Winslow recreó la historia del narcotráfico contemporáneo, aquí, en esta novela arremete contra la incapacidad para aplicar la ley de las fuerzas responsables de hacerlo. Una incapacidad que desemboca en injusticia, corrupción y arbitrariedad.
Una vez más Winslow aborda un tema complicado con varias tramas enlazadas y una plétora de personajes bien dibujados, con personalidad propia. Y, una vez más, crea un héroe que se enfrenta en solitario a fuerzas muy superiores a él. Un héroe desmesurado, dominado por la hibris transgresora de los clásicos. Un machote furioso que aplica sus propias formas y principios para defender su terreno, su familia y sus intereses morales y materiales.
Un ritmo sin descanso con una acción construida en torno a un flashback que se cierra explicando las causas del comportamiento de Malone y de su equipo. Y una atmósfera tensa que se va volviendo espesa conforme la salida se vuelve más complicada.
Al final, en el clímax de la novela, el narrador parece sufrir síndrome de Estocolmo con el protagonista y su testosterona. La corrupción de Malone es presentada como más respetable que la de los políticos y los tribunales. Seguramente el sargento ha llegado demasiado lejos y hay que darle algo de vidilla.


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Don Winslow, New York, 1953. Estudió historia de África y periodismo en la Universidad de Nebraska. Vivió durante mucho tiempo en Sudáfrica antes de instalarse en Nueva York, donde trabajó como regente de salas de proyección de cine y como detective privado para acabar dedicándose en exclusiva a la escritura de novelas policíacas.

De sus dieciocho novelas se han traducido las siguientes:
El poder del perroBarcelona, Random House, 2008.
El invierno de Frankie MachineBarcelona, Roca editores, 2010.
L'hivern de Frankie Machine. Barcelona, Columna, 2010
SalvajesBarcelona, Roca editores, 2011.
Muerte y vida de Frankie MachineBarcelona: Reservoir Books, 2011.
SatoriBarcelona, Roca editores, 2011.
El club del amanecerBarcelona: Ediciones Martínez Roca, 2012.
Los reyes de lo coolBarcelona: Reservoir Books, 2012.
Un soplo de aire frescoBarcelona: Ediciones Martínez Roca, 2012.
La hora de los caballerosBarcelona: Roca ediciones de libros, 2013.
Tras la pista del espejo de Buda. Barcelona: Reservoir Books, 2014.
En lo más profundo de la meseta solitaria. Barcelona: Reservoir Books, 2015.
El Cártel. Barcelona: RBA, 2016.
Corrupción policial. Barcelona: RBA, 2017.

Ivy Pochoda: Visitation Street

Ivy Pochoda: Visitation Street. Barcelona: Malpaso, 2017. 316 páginas. Traducción del inglés (USA) de Ramón de España. Título original: Visitation Street. New York: Ecco Press, 2014.


Navegar un rato por las aguas de la bahía del East River de Brooklyn, aunque sea en un frágil bote hinchable, parece una buena idea en una calurosa noche de agosto. June y Val, dos adolescentes del barrio de Red Hook, un rincón de Brooklyn, emprenden una singladura que acabará fatal. June desaparece en las aguas negras de la bahía y Val acaba medio muerta, arrojada a la orilla, inconsciente entre la basura, encontrada y rescatada por el profesor de música de su colegio.
Jonathan Spence es un compositor venido a menos que sobrevive en Red Hook dando clase a niñas sin interés por la música y que pasa sus noches sonámbulas entre el alcohol y los paseos sin rumbo por el barrio. Él salva a la joven Val.

Aquella noche había otro personaje en la orilla del río, Cree James, un joven negro que vaga recordando a su padre, asesinado recientemente. Cree es el principal sospechoso para la policía, pero el joven tiene un valedor, Ren, Renton Davis, un muchacho no mucho mayor que Cree. Acaba de salir de la cárcel y dedica el tiempo a pintar alucinantes grafitis que llenan de vida los muros de las antiguas fábricas y almacenes del barrio.

La desaparición de June y la amnesia de Val sacuden la vida del barrio. El ultramarinos de Fadi se convierte en el centro informativo de Red Hook, allí recalan los protagonistas mientras los ánimos se van calentando por el caso de las muchachas y por la inminente llegada a los muelles del barrio de cruceros llenos de turistas.

Los tres jóvenes, Val, Cree y Ren intentan sobrevivir en un barrio hostil, soportando las sospechas y a la vez interpretando el extraño mundo de unos adultos inadaptados, llenos de obsesiones, incapaces de comprender las necesidades de los adolescentes y las suyas propias. Sólo desvelar el misterio de aquella noche de la singladura de Val y June en la que todos están implicados puede traer un poco de sosiego a la ansiosa sociedad de Red Hook.

La intención de Ivy Pochoda es describir cómo se desvanecen las redes sociales en un barrio en descomposición. Red Hook es una parte de Brooklyn, una barriada que fue industrial y portuaria, pero que ahora es una parte de la ciudad sin lazos sólidos entre los vecinos al haber desaparecido el trabajo y los intereses comunes. En Red Hook coexiste el lumpen sintecho y yonquis con una clase mediabaja obrera blanca y un grupo de trabajadores pobres negros. Viven cerca, pero sin mezclar. El racismo y el clasismo también está presente en esta barriada.

Pochoda hace que su narrador siga a seis personajes principales: el compositor alcoholizado Jonathan Sprouse, el mercader libanés Fadi -que recoge en sus hojas periódicas todas las noticias que genera el barrio- y los cuatro jóvenes que se agostan en el barrio: el sospechoso Cree James, que vaga por Red Hook intentando superar el asesinato de su padre, Valerie Marino, la niña rescatada de las aguas que no puede o no quiere recordar, Ren "Hecho Polvo" Davis, un criminal a su pesar que ha venido a redimir a Cree y al barrio y Monique, la prima de Cree, que hereda los poderes videntes de la familia mientras se desborda en el mundo de las drogas y las pandillas.

Hay un buen montón de personajes secundarios también: la familia de Cree, que convive con la magia y con los espíritus; la fauna de perdedores del Run Down, el bar en que se emborrachan los protagonistas; o las bandas de jóvenes sin esperanza, pequeños camellos. El narrador incluso se mete en la piel de los muertos y describe sus sentimientos mientras despegan del mundo de los vivos.
Tanto los vivos como los muertos parecen incapaces de dejar atrás el barrio. Todos esperan que algo cambie, que el cambio venga de fuera, aunque sea en forma de cruceros de turistas que hagan remontar al economía local. Al final la solución estará en enrolarse en una aventura a lo Huckleberry Finn, en una balsa neumática, en una barcaza hecha de despieces o en un automóvil descacharrado.

Pochoda construye Visitation Street sin ansiedad por la resolución de los misterios, con un ritmo pausado, dejando todo el protagonismo a sus actores para que describan cómo el drama va cambiando sus vidas hasta obligarles a enfrentarse a si mismos y a tomar decisiones que les desahoguen.


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Ivy Pochoda, Nueva York, 1977. Se licenció en Letras Clásicas en la universidad de Harvard. Fue jugadora profesional de squash y ahora es colaboradora de varios medios escritos de comunicación.
Visitation Street es su segunda novela.

Luca D'Andrea: La sustancia del mal

Luca d'Andrea: La sustancia del mal. Barcelona: Alfaguara, 2017. 468 páginas. Traducción del italiano al castellano de Xavier González Rovira. Traducción al catalán de Neus Nueno Cobas: La substància del mal. Barcelona: Rosa dels Vents, 2017. 464 páginas. Título original: La sostanza del male. Turín: Einaudi, 2016.

Jeremiah Salinger conoció el éxito al poco tiempo de licenciarse como guionista en la Academia de Cine de Nueva York. Él y su socio, Mike McMellan, montaron una serie de reportajes sobre la vida de los técnicos que acompañan a los más espectaculares grupos de rock por territorio norteamericano. Al público le gustó la idea y una gran productora televisiva compró varias temporadas. Duró hasta que los dos colegas acabaron hartos y vacíos.

A Salinger la serie le sirvió también para conocer a la que se convertiría en su esposa, Annelise Mair, una joven italiana procedente del Alto Adigio en el Tirol del Sur, del pueblo de Siebenhoch.

A este pueblo, ahora un oasis de turistas amantes del senderismo y del alpinismo, se traslada el matrimonio con la hija, Clara, una pizpireta niña de cinco años llena de imaginación, sabiduría y encanto. La madre de Annelise acaba de morir y su padre, Werner, pronto traba una estrecha relación con Salinger. Es uno de los fundadores del Socorro Alpino y sus historias sobre los rescates de alta montaña y sobre el cuerpo hacen que Salinger se decida a preparar una nueva serie televisiva basada en estas hazañas.

Un día en que acompaña al equipo de socorro queda atrapado en una grieta bajo un alud. El resto de la partida muere enterrado por la nieve. Salinger permanece atrapado y aterrorizado más tiempo del que un hombre puede aguantar sin enloquecer.

Su recuperación es compleja, no toma los fármacos y tiene alucinaciones y todas las demás zarandajas del estrés postraumático. Para no perder a su familia y distraer la mente del pánico decide investigar un extraño caso de los años 80: la masacre de tres jóvenes del pueblo que fueron asesinados (despedazados, decapitados...) en el cañón del Bletterbach en medio de una de las más tremendas tormentas que se recuerdan.

El remedio es peor que la enfermedad. El entretenimiento se convierte en obsesión y ni su mujer ni su entorno están dispuestos a soportar al melancólico Salinger si sigue investigando una caso que todo el mundo parece querer cerrar y que a él lo está enloqueciendo. Además, los habitantes del pueblo, tan amigables hasta hace poco, se han tornado ariscos verbal y físicamente y han dejado claro a Salinger que lo mejor que puede hacer es largarse de Siebenhoch. No quieren que se aproveche de ellos para rodar una película con la que hacerse millonario y famoso.

No conocen bien a Salinger: no dejará piedra sin remover hasta que descubra el misterio que encierra la tragedia. No sabe que hay muchas personas de su entorno implicadas en la carnicería y que ha desatado un horror que es capaz de revelar secretos que pueden destruir a todos los que ama.

Luca D'Andrea ha construido una novela contada en primera persona por el guionista Jeremiah Salinger con la premisa de que cada página, cada escena, incite a la lectura de la siguiente. Su habilidad para dejar la acción en suspenso y para insinuar sorpresas argumentales es evidente. Utiliza varias subtramas para crear suspense y confiere a sus paisajes una entidad protagonista. Es lo mejor de la novela: la descripción del entorno montañoso y cómo consigue crear los diferentes ambientes del pueblo tirolés.

El ritmo de la novela es imparable, mantenido por D'Andrea sin titubeos mediante algún que otro golpe de efecto. Lo menos creíble son estos personajes un poco planos y al servicio de la narración. Salinger resulta un poco pesado con sus traumas, sus manías sobrenaturales (¿alucinaciones o pura estupidez?) y su creencia en la existencia del mal en la naturaleza. Hubiera estado bien saber la opinión de su mujer, Annelise, sobre este zángano sin mucha inteligencia afectiva capaz de arriesgar a su hijita (un poco repipi y cargante de tan perfecta para ser sinceros) y el amor del que tanto habla y por el que tan poco apuesta en realidad.
Los personajes masculinos son los que soportan la acción arrastrando en sus zoqueterías al resto. Sólo echando un par de huevos a la vida -despliegues físicos y mamporros incluidos- se pueden arreglar los problemas y los misterios, señoras y señores.

Un thriller original, rápido, muy bien ambientado en una zona de Europa central frontera de varias culturas. Una región deprimida durante siglos a la que el turismo ha salvado de la desertización. Un proceso muy bien visto por este hábil Luca D'Andrea.

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Luca D'Andrea, Bolzano, 1979. Profesor y autor de novelas juveniles. En 2013 izo el guión de la serie documental Mountain Heroes, sobre rescate alpino.
La sustancia del mal es su primer thriller para adultos.

Charles Cumming: En un país extraño

Charles Cumming: En un país extraño. Barcelona: Salamandra, 2017. 410 páginas. Traducción del inglés de Maia Figueroa Evans. Título orginal: A Foreign Country. London: St. Martin's Press, 2012.


Lo último que podía esperar el agente del MI6 en excedencia, Thomas Kell, es que recurrieran a él para averiguar dónde se ha metido la máxima capitoste del servicio de inteligencia británico.

Uno de los pocos amigos que le quedan a consecuencia de su participación en un oscuro caso de tortura que ha salido a la luz pública le telefonea para que encuentre a Amelia Levene, la que en breve manejara las riendas de todo el espionaje del Reino Unido.
Amelia pidió unos días para acudir al funeral de un amigo en Paris, pero han perdido su rastro y necesitan a alguien prudente, discreto y que no esté en activo para que la encuentre.

Kell ve una doble oportunidad: conseguir puntos de cara a su reingreso en en el servicio y alejarse de Londres y de un matrimonio que se hunde.

Después de pasar por el sur de Francia, Kell llega a Túnez tras la pista de Amelia. Allí la encuentra junto a un joven pasando unos días. El joven es su hijo desconocido. Amelia tuvo a finales de los años 70 un romance con un hombre casado en Túnez. De la relación nación un niño, François, que Amelia dió en adopción al matrimonio Malot, Philippe y Jeaninne. Nunca mantuvo ninguna relación con ellos.

Hace unas semanas los Malot fueron asesinados en Egipto y Amelia cree que es el momento de conocer al joven François. Kell sabe que el hijo ilegítimo puede convertirse en una traba para que su amiga y superiora alcance la jefatura del MI6, así que antes de comunicar los resultados a los servicios secretos decide investigar a François Malot. Al fin y al cabo, Amelia Levene es su mejor (¿única?) baza para su rehabilitación.

Kell cree que es posible que el joven sea un impostor y todo el asunto un montaje de la Direction Générale de la Sécurité Extérieure francesa. Sostiene Kell que los franceses buscan material para poder chantajear a la futura directora Levene para conseguir disminuir la influencia británica en el norte de África y meter la republicana zarpa en la zona.

Aunque parezca un caso de paranoia aguda hay que investigar la posibilidad ¿Qué es el espionaje sino la sublimación de la paranoia?

Charles Cumming respeta lo mejor de la novela de espías británica. Las vidas privadas de los protagonistas inciden en la trama geopolítica. En este caso un hijo ilegítimo producto del adulterio. Un pecado de juventud de la ahora postulante al máximo cargo del MI6. Aquí entra en juego el título. Rememora el excelente El pasado es un país extraño del sagaz historiador David Lowenthal. En la actualidad tener un hijo en soltería o tener relaciones con una pareja casada no es, en teoría, un impedimento para conseguir un cargo -más allá de los intereses hipócritas-, pero el pasado era otro mundo. Para evitar la vergüenza en su época la protagonista abandona al bebé y se desentiende de él. Este es el bochornoso acto que debe dar a conocer en el presente gestionando la información de una manera que no le perjudique. Y en un irónica propuesta argumental, Cumming hace que el principal enemigo de la inteligencia de su majestad sean los aliados franceses. Aquí está uno de los méritos de la novela: en la intersección de los intereses de las dos potencias con las ambiciones de los personajes particulares.
A Cumming no le importa forzar el argumento para que los británicos no puedan pedir ayuda a los franceses para atrapar a una banda de criminales descontrolados. Quiere dejar claro que en el mundo de los intereses comerciales internacionales y en la estrategia global cada uno debe contar sólo con sus propias fuerzas. Y en el plano personal sólo un círculo muy cercano te ayudará a sacar las castañas del fuego.

Los personajes de esta novela no son atletas con mentes geniales, son más bien o funcionarios cansados y desengañados o ambiciosos y desengañados. Casi todos fracasados en sus relaciones familiares por lo exigente de su trabajo. Una sociedad formada por dos polos: el de los pusilánimes y el de los egoístas. Sus capacidades están basadas en su experiencia, en su sangre fría y en su instinto de supervivencia. Si se meten en una pelea tienen más posibilidades salir apaleados que de ganarla. Y, claro, tienen que preocuparse tanto de las trampas los enemigos internacionales como de las de los compañeros de trabajo.

Sólidos personajes reales con ese alma funcionarial característica de los espías británicos a la que se le hace una montaña cada una de las pequeñas trabas cotidianas. Personajes que tiene tantos problemas personales como angustia ante su responsabilidad laboral. Un ritmo constante en el que no falta la acción, el suspense y el peligro. 


Charles Cumming, Ayr, Scotland, 1971.
Se graduó en literatura inglesa en la universidad de Edimburgo y estuvo a punto de incorporar al servicio secreto británico. Ha escrito ocho novelas, todas ellas relacionadas con el mundo del espionaje. En español están traducidas El sexto hombre, Barcelona. RBA, 2014, basada en la historia de Los Cinco de Cambridge, En un país extraño, Barcelona: Salamandra, 2017, primera novela de la trilogía protagonizada por Thomas Kell.






Seicho Matsumoto: La chica de Kyushu

Seicho Matsumoto: La chica de Kyushu. Barcelona: Asteroide, 2017. 261 páginas. Traducción del japonés de Marina Bornas. Título original: Kiri no hata, 1961.


Desde la ciudad de K, en el norte de Kyushu, la gran isla meridional del archipiélago japonés, llega a Tokio la joven Kiriko Yanagida. Ha llegado a la capital para convencer a uno de los más prestigiosos abogados de Japón, Kinzo Otsuka, que defienda a su hermano de la acusación de asesinato. 

Masao Yanagida, el hermano de Kiriko, ha sido hallado culpable de asesinar a la anciana prestamista Kiku Watanabe. Masao Yanagida es un joven profesor que ha perdido un depósito de dinero que le han hecho sus alumnos para un viaje. Para reparar la falta decidió pedirle la cantidad perdida a la usurera que ahora ha aparecido con la cabeza hundida a bastonazos.
Kiriko Yanagida está convencida de la inocencia de su hermano pero hay una prueba incontestable: el único pagaré que falta en la casa de la víctima es el de Masao. El maestro ha apelado al tribunal superior y su hermana está convencida de que necesita al mejor abogado penalista de Japón.
Kinzo Otsuka está demasiado cansado por el abrumador número de casos que tiene entre manos como para aceptar uno que no le reportará beneficios económicos y que significará una profunda implicación emocional. Rechaza la oferta.

Cuando su hermano Masao muere en la cárcel, su hermana decide vengar su honor trasladándose a Tokio para hacer pagar al abogado Otsuka su desinterés y su apetito pecuniario.
Comienza a trabajar  de camarera en un pequeño bar del este de Ginza regentado y servido por mujeres de Kyushu. Allí conoce al hermano de la dueña que es el maître del restaurante francés que pertenece a la amante del abogado Kinzo Otsuka. ¿Casualidad? No, Kiriko Yanagida es calculadora y tenaz. Está esperando el mejor momento para asestar al letrado el golpe definitivo que acabe con su prestigio y reponga el honor de su hermano.

Un crimen sin aclarar en el que están implicados los protagonistas será el momento de la venganza, sólo Kiriko puede ofrecer el testimonio que aclare el caso, pero no parece muy dispuesta a colaborar con la justicia que ha deshonrado el recuerdo de su hermano.


Una vez más Seicho Matsumoto demuestra su capacidad para trazar los perfiles psicológicos de sus protagonistas desde la sutileza. Tiene la habilidad de crear personajes de muchas caras utilizando tan sólo unos pocos trazos. Y consigue con acierto hacernos comprender los tabúes y condicionamientos sociales de un tiempo y un lugar alejados de nuestro presente. Unas normas sociales que pesan como una losa sobre las decisiones y el comportamiento de los personajes de sus novelas.
Matsumoto está tan interesado en el análisis psicológico de sus personajes como en la descripción crítica de la sociedad japonesa de posguerra: un lugar oscuro y sin valores sólidos.
En La chica de Kyushu tenemos oficios y formas ajenas a nuestros modos, como el peculiar trabajo de las camareras acompañantes de los bares en los que brega Kiriko Yamagida o como el crucial sentido del honor y del prestigio ante la comunidad que hace que el hermano de Kiriko tome una decisión que desencadenará la tragedia. Formas sociales que han desaparecido en nuestro tiempo o que nunca han existido en nuestro espacio pero que se hacen cercanas y compresibles gracias a la pericia de Seicho Matsumoto.

Si a la destreza creando personajes en los que podemos reconocernos a pesar de la lejanía temporal y cultural, añadimos la maña para manejar el ritmo y la tensión de la narración y la competencia para producir incertidumbre ante las decisiones que pueden adoptar los protagonistas (ya digo que son caracteres complejos), tenemos como resultado una obra que ejemplifica las mejores características de la novela negra.



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Seicho Matsumoto (Fukuoka, 1909 - Tokio, 1992). Aunque no tuvo una educación universitaria siempre fue un lector insaciable. Trabajó como publicista antes y después de la segunda guerra mundial hasta que en los años 50 pasó a dedicarse exclusivamente a la escritura de ficción. Está considerado el gran escritor japonés de novela negra y recibió todos los premios importantes de su país.
En español hay dos novelas traducidas:
El expreso de Tokio. Barcelona: Libros del Asteroide, 2014.
La chica de Kyushu. Barcelona: Libros del Asteroide, 2017.


Marcelo Ferroni: Tras las paredes, mi amor, los esclavos nos contemplan

Marcelo Ferroni: Tras las paredes, mi amor, los esclavos nos contemplan. Barcelona: Maresia, 2017. 270 páginas. Traducción del portugués (Brasil) de Mercedes Vaquero Granados. Título original: Das paredes, meu amor, os escravos nos contemplan. Companhia das Letras, 2014.


Para un escritor sin carrera, pocos recursos económicos y un montón de complejos, encontrarse con una mujer como Julia Damasceno es toda una experiencia. Una muchacha moderna, independiente, que vive en un mundo propio y que pertenece a una poderosa familia industrial brasileña (ramo filtros de agua). La relación entre la pareja es extraña, encuentros muy ocasionales con algo de sexo, mucho alcohol y pocas confidencias. Pero Humberto Mariconda está enamorado.

Ay, empujado por el amor acepta acompañar durante un fin de semana a su novieta a la hacienda rural familiar. Allí está el terrible patriarca Damasceno, el  señor Ricardo, devastado por alguna enfermedad terminal que no ha endulzado su aspereza, y toda la corte familiar que le suele rodear: esposa, sobrinos, hijas, cuñados y criados. Una pandilla de advenedizos inútiles que están deseando deshacerse de la ruinosa empresa que les pertenece y correr con el botín.

La gran villa está en permanente y lenta restauración desde que fue adquirida hace décadas por los Damasceno. Los trabajos de rehabilitación de este edificio tremendo, poco acogedor y con vida propia, están en manos de Carla, aunque parece que hace tiempo que nadie sabe nada de ella.

Una tormenta incomparable deja la mansión sin luz eléctrica ni cobertura telefónica. Sus habitantes quedan aislados, atrapados entre las paredes rezumantes de adobe. En la velada que sigue van a poder demostrar su mezquindad sin ningún tapujo, las lúbricas relaciones endogámicas y su incapacidad de empatía. 

Si el ambiente os parece que está cargado ya veréis cuando el patriarca sea asesinado a tiros dentro de su despacho cerrado a cal y canto. No hay posibilidad de escapar de la casa, ni de recurrir a la policía. El asesino es uno de los presentes, seguramente uno de los que han formado espontáneamente un equipo de investigadores. Ahora es cuando hay que espabilar para encontrar al asesino ya que todos los miembros de la familia son crueles, egoístas y peligrosos. Si no descubres al culpable te puede despedazar el reto, si te acercas demasiado a la verdad comprobarás que tipo de monstruos producen las pesadillas del poder. 

Marcelo Ferroni utiliza la primera persona para narrar este caso de asesinato en cuarto cerrado que pretende destripar las relaciones de la burguesía industrial brasileña. Ferroni encierra y vuelve a encerrar a sus personajes hasta obligarlos a desenmascarar sus partes ocultas. Como en una matruska: la víctima es asesinada dentro de una habitación cerrada, dentro de una mansión de la que no se puede salir, dentro de una región aislada por la tormenta. Los protagonistas están a su vez atrapados por las relaciones familiares y por sus ansias de aparentar en su círculo social.

Es  el escritor Humberto Mariconda el encargado de analizar a estos seres incapaces de salir física y psicológicamente de su prisión, como en El Ángel Exterminador. Pero no es fácil analizar con claridad a esta caterva de seres mezquinos y no ayuda la atmósfera claustrofóbica y morbosa de la casa. El ambiente de irrealidad en el que Mariconda se hunde a veces aparece en alguno de los capítulos finales del libro, rompiendo con la narración lineal y creando diferentes clímax y nuevos enfoques.

Y así, como un sueño, transcurre la visita del escritor a la inquietante villa de los Damasceno. El despertar, como el de las pesadillas, será un alivio, pero sin lograr sacudirse el recuerdo del terror.



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Marcelo Ferroni, Sao Paulo, 1974. Editor y escritor. Debutó en la novela en 2010 con Método prático da guerrilha, publicada en España por Alfaguara en 2012 como Método práctico de guerrilla.

Tras las paredes, mi amor, los esclavos nos contemplan es su segunda novela.

Uno de sus cuentos criminales fue incluido en la selección Rio Noir. Barcelona: Maresia, 2016