Ian Mannok: Yeruldelgger. Tiempos salvajes.

Ian Mannok: Yeruldelgger. Tiempos salvajes. Barcelona: Salamandra, 2017. 466 páginas. Traducción del francés de José Manuel Fajardo. Título original: Les temps sauvages: Yeruldelgger. Paris: Albin Michel, 2015.



Alguien ha tendido una trampa al comisario Yeruldelgger. Una cámara de seguridad de un hotel de Ulán Bator lo ha grabado saliendo de la habitación en la que han encontrado el cadáver de su antigua confidente y amiga Colette, una prostituta a la que el comisario hacía tiempo que no veía. El departamento de Asuntos Internos resulta una molestia para el comisario cuando intenta encontrar al niño que la asesinada había adoptado y que ha desaparecido.
Yeruldelgger está además investigando otro misterio: un cadáver descubierto en el macizo de Otgontenger por otro amigo del policía: el profesor Agop, un sabio ermitaño, conservador oficioso de aquellos parajes sagrados mongoles.


Alguien ha tendido una trampa a la víctima mortal que ha aparecido en medio de la estepa, en un amasijo de restos de caballo, yak y humano, como si hubieran caído desde el cielo. Oyun, la ayudante favorita de Yeruldelgger, ha recorrido el largo camino hasta el lugar del crimen acompañada por un singular joven militar, todo atenciones y encanto, por el que la joven siente algo más que simpatía.

Alguien ha tendido una trampa a toda una cuadrilla de muchachos que intentaban entrar ilegalmente en Francia desde Mongolia y Rusia en un contenedor que nadie ha abierto en semanas. Zarzavadjian -Zarza- es el agente secreto de origen armenio que está investigando el tráfico de adolescentes. Cuando abre el contenedor sólo encuentra un montón de cadáveres y un muchacho agonizante, Gantulga, el valiente pillo protegido de Yeruldelgger.

Las trampas continúan, acechando a los policías del grupo del comisario, los casos cada vez se complican más ya que una conspiración tejida por los poderes del corrupto sistema mongol y la mafia rusa está preparada para aniquilar a cualquiera que pretenda acabar con sus beneficios. Una alianza de delincuentes que tiene recursos de sobra (y una falta de escrúpulos a juego) para acabar con la vida de todos los involucrados. Y detrás de todos ellos aparece la figura terrible del antiguo enemigo de Yeruldelgger: su suegro, el sobrehumano Erdenbat.


Yeruldelgger. Tiempos salvajes, es la segunda entrega de las aventuras del comisario mongol. Esta vez la acción se internacionaliza y los protagonistas viajan por Rusia y Francia. La trama es más compleja y Ian Mannok debe recurrir a introducir un nuevo coprotagonista que se encargue de una de las ramas de la investigación. Esa multiplicidad de intrigas es la parte más débil de la novela, aunque todas acaben uniéndose y resolviéndose en la descarga de tiros, fluidos (congelados), venganza justiciera y arrestos masculinos que cierra la narración.
Manook continúa empleando las fuerzas naturales que introducía en su primera novela, jugando a no aclarar si se trata de poderes sobrenaturales o de delirios producidos por las extremas condiciones del estepa, azotada por el dzud, un fenómeno de frío y sequedad que asola las tierras mongolas cada vez con más frecuencia acabando con el ganado, los animales salvajes y con la vida nómada.
En esta segunda parte no sigue el camino que parecía apuntar el final de la primera novela que aproximaba a Yeruldelgger a los poderes y doctrinas de su misterioso monasterio de formación. Yeruldelgger es ahora todavía más terrenal, más desengañado, lleno de rabia hacia los que le rodean, hacia un país que se descompone adoptando lo peor del exterior e incapaz de conservar lo que de bueno tenían las tradiciones que le ha permitido sobrevivir durante siglos. Un país saqueado por los poderosos.

En conclusión Manook vuelve a utilizar estos ambientes pintorescos para construir una narración que nos exige estar atentos a las normas y manejos sociales. Como no podía ser de otro modo los personajes exigen las necesidades universales de amor, respeto y justicia. El autor ha ampliado el marco geográfico de la acción (demasiadas subtramas...) para describir un mundo en el que las organizaciones criminales, especulativas y corruptas son lo que primero y más eficientemente se ha globalizado -lo segundo, si tenemos en cuenta los terribles efectos que el cambio climático derivado de las prácticas de esas mismas organizaciones y de nuestra desidia e impotencia está teniendo en las tierras más extremas del planeta-.




www.leprogres.fr
Ian Manook es el alias de Patrick Manoukian, Meudon, 1949, Estudió derecho y ciencias políticas antes de ser periodista del Figaro, entre otros medios y editor de libros de viaje. Es, sobre todo, viajero desde los 18 años.
Su primera novela de la serie del comisario mongol es Yeruldelgger. Muertos en la estepa. Barcelona: Salamandra, 2016. (premio SNCF de novela negra en 2014).

Apostolos Doxiadis: Tres cerditos

Apostolos Doxiadis: Tres cerditos. Madrid: Alianza, 2017. 310 páginas. Traducido del inglés por Mª del Puerto Barruetabeña Diez. Título original: Three Little Pigs. A Story. 2016.


A mediados de los años setenta un restaurador estadounidense llega al norte de Italia para encargarse de la rehabilitación de un antiguo convento.
Antes de comenzar su proyecto traba amistad con un anciano que le cuenta la historia de una familia italoamericana. La historia de los Frank.

Benvenuto Franco emigró a principios del siglo XX a los USA, donde comenzó a medrar como zapatero, se estableció con su mujer y sus tres hijos y cambió su nombre por el de Ben Frank. Habría sido la vida de un emigrante que se convierte en clase media acomodada, pero todo empezó a torcerse cuando murió su esposa. Perdió el negocio debido al juego y al alcohol y acabó en la cárcel tras asesinar en una timba al hijo de Tonio Luppo, el más temible capo mafioso neoyorquino. 
Antes de morir recibió la visita de Luppo en la prisión: sus hijos irían muriendo conforme cumplieran la edad de 42 años, la edad que tenía su hijo en el momento en que Ben Frank lo asesinó.

La historia que el anciano va relatando en las largas noches invernales es la crónica de los tres hermanos Frank, Al, Nick y Leo y de las estrategias que adoptaron para impedir el trabajo del sicario de Luppo: el inasequible al desaliento Peppe Terranova.

Apostolos Doxiadis hace que un narrador explique su historia. Una primera persona subjetiva que administra a su conveniencia el ritmo y la intriga de la acción. Una acción que se ocupa de la vida de estos tres hijos de inmigrantes a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Doxiadis está tan preocupado en construir la peripecia de sus tres protagonistas cuanto en trazar un marco histórico coherente: el de las dos guerras mundiales, de la gran depresión y el New Deal, de los grandes estudios cinematográficos y el de la hegemonía mundial de los USA.
Cada uno de sus personajes amenazados gasta tanto tiempo y energía en intentar evitar lo ineluctable que hace que su vida se convierta en un medio para impedir su muerte. En vez de disfrutar del tiempo que tienen los protagonistas, lo desperdician angustiados porque conocen la fecha de su muerte. De hecho, algo parecido le pasa al sicario entregado a su misión con una tenacidad fanática.

Un cuento moral, en suma, que apunta a la contingencia de la existencia y su poco valor en un mundo convulso que marca nuestras vidas. Un mundo y un destino sobre el que debemos actuar.


Apostolos Doxiadis, Brisbane, Queensland (Australia), 1953. Escritor griego nacido en Australia. Estudió matemáticas en la universidad de Columbia y en la École pratique des hautes études de Paris. Ha trabajado como director de cine, escritor y guionista y ha publicado libros sobre matemáticas, tanto novelas -como El tío Petros y la conjetura de Goldbach- como ensayos y cómics  -como Logicomix-.

Benjamin Black: Pecado

Benjamin Black: Pecado. Barcelona: RBA, 2017. 296 páginas. Traducción del inglés (UK) de Miguel Temprano García. Título original: Snow.


El invierno de 1957 es especialmente duro en Irlanda. Mucho frío, mucha nieve y un asesinato truculento. Al joven inspector St. John Strafford le han encomendado la pesquisa de la muerte del sacerdote Tom Lawless. Su cadáver ha aparecido apuñalado y emasculado en Ballyglass House, la casa de campo del coronel Osborne. Ninguno de los presentes en la casa la noche del crimen: el propio coronel, sus hijos Dominic -estudiante de medicina- y Lettie -una adolescente buscando su sitio- su segunda mujer, Sylvia -hipocondriaca y un pelín desequilibrada- y el ama de llaves, Sadie Duffy, se enteró de nada.
El inspector Strafford es una rara avis entre la policía irlandesa de los años cincuenta: no fuma, no bebe y, por si fueran pocas extravagancias, es protestante. Él y su ayudante, el oficial Ambrose Jenkins cuentan con todo el apoyo lejano del comisario jefe Hackett. Los ha enviado sabiendo que será difícil que salga a la luz información sobre un cura católico, seguro que las autoridades eclesiásticas tratarán de poner trabas a la investigación. Pero Strafford es un hombre íntegro y un buen policía. Ni las presiones del arzobispo McQuaid ni el esnobismo y el clasismo rural le harán renunciar a la investigación.
El inspector y su ayudante comienzan por interrogar a la familia Osborne y a sus allegados. El mozo de cuadra Fonsey Welch, un joven bastardo, medio humano, medio caballo, más preocupado por el bosque y sus animales que por las relaciones humanas es el primero en ser entrevistado. Le sigue la hermana del padre Tom, gracias a ella descubre que el padre del cura era el principal verdugo de la fuerza armada de Michael Collins y que ambos eran muy parecidos, aunque mantenían una extraña y distante relación. A continuación va conociendo al resto de los actores de este teatrillo rural: el doctor alemán Hafner, médico personal de la señora Osborne a la que suministra cuanto necesita y por la que parece acampado en Ballyglass House. Y al hermano tarambana de la propia señora Osborne, Freddie Harbison, más preocupado por los pura sangre y el whisky que por el destino de su familia.
Strafford se aloja en la helada taberna Gavilla de Cebada, regentada por el matrimonio Reck, en la que consigue información para comprender las relaciones entre los habitantes de la región. Es allí donde le previenen sobre las fuerzas policiales de la zona: el sheriff de Deadwood, Dan Radford, que padece una gripe inacabable, parece ser más bien un borracho arrasado por el suicidio de su único hijo adolescente.
No le quedará más remedio que recurrir al sheriff cuando la desaparición sin aviso de su ayudante, el oficial Jenkins, comienza a ser alarmante. Ahora que conoce mejor el ambiente de esta parte de Irlanda, Strafford está convencido de que el oficial ha averiguado algo y de que está en peligro de muerte: debajo de los apacibles modos de los lugareños parece haber una serie de secretos y odios capaces de desatar mucha violencia. Encontrar a Jenkins será resolver el caso, otra cosa es si la información saldrá a la luz.


No es está la novela que más me ha gustado de John Banville escribiendo bajo el seudónimo de Benjamin Black, pero están todas las virtudes habituales de su trabajo.
Black propone siempre un problema moral. Enfrenta a sus personajes con las formas sociales que les rodean, con la hipocresía y con las argucias del poder. La moral de la sociedad es una creación que responde a los intereses de la autoridad y que acaba siendo aceptada por la mayoría. Los protagonistas de Black se encuentran incómodos ante estas normas y viven entre el nihilismo y la melancolía.
Para que el lector comparta esta desafección ante estas dobleces sociales Black ha optado por situar temporalmente la acción en los años 50. Es fácil comprender la indiferencia o rechazo de Strafford y otros personajes ante situaciones que hoy rechazamos de entrada, como la influencia cotidiana de la iglesia católica y su capacidad para tapar sus crímenes como pecados, o como el clasismo implacable que construye mundos casi paralelos con contactos estériles o destructivos. Si aquellas formas nos llaman ahora la atención por ser caprichosas, crueles y dirigidas por el poder, Black parece indicar que debemos estar alerta con las que rigen nuestros días. Tal vez sólo haya diferencias superficiales.
Y Black es un maestro en crear estos climas a partir de pequeños detalles, de descripciones pormenorizadas de pequeños objetos ahora desaparecidos, pormenores ambientales de la cotidianeidad muy diferentes a los del presente y que eran esenciales hace sesenta años. Una capacidad de observación remota impresionante y muy eficaz. Tan eficiente como su creación de personajes a partir de tenues rasgos físicos, de indumentaria, de gestos propios y tics de cada actor.
Black resuelve el misterio de su Pecado añadiendo dos capítulos finales, el primero antecede en diez años a la investigación del crimen y describe la personalidad del asesinado y sus secretos. El segundo se sitúa diez años después de la acción principal y reúne a dos de los principales personajes del relato para cerrar la novela y apoyar esa magnífica expresión: el pasado es un país extraño.
Solvencia en este cuento que juega con los métodos de Agatha Christie y del Detection Club, pocos personajes y todos sospechosos: descubrir los secretos de su pasado será el método para resolver el enigma criminal. Pero, desde luego, este Pecado es mucho más morboso y acusador.





Benjamin Black (a.) John Banville Wexford (Irlanda), 1945. Con el alias de Benjamin BlackJohn Banville ha escrito su producción policíaca. Se compone básicamente de los títulos protagonizados por el forense de la justicia de Dublín, Quirke. La primera entrega apareció en 2006, El secreto de Christine. El secret de Christine Falls (Christine Falls), a la que siguieron El otro nombre de Laura. L'altre nom de Laura (The Silver Swan)En busca de April. A la recerca d'April (Elegy for April)Muerte en verano. Mort a l'estiu (A Death In Summer), Venganza. Venjança (Vengeance), Órdenes sagradas. Ordres sagrades (Holy Orders) y Las sombras de Quirke. Fins i tot els morts (Even the Dead). 

Además en 2008 publicó El Lémur (The Lemur), cuya acción transcurre en Nueva York de la mano del reportero John Glass. A petición de los herederos de Raymond Chandler recreó la figura de Philip Marlowe en La rubia de los ojos negros. La rossa dels ulls negres (The Black-Eyed Blonde). Todas ellas han sido publicadas en castellano por Alfaguara y en catalán por Bromera excepto Pecado (Snow) publicada por RBA y ganadora del Premio RBA de Novela Policíaca 2017.

Jane Harper: Años de sequía

Jane Harper: Años de sequía. Barcelona: Salamandra, 2017. 364 páginas. Traducción del inglés (Australia) de Maia Figueroa. Título original: The Dry. Sidney: Macmillan, 2016.


Aaron Falk ha vuelto después de veinte años a Kiewarra. Kiewarra, un pueblo del inmenso interior de Australia dedicado a la cría de ganado ovino y otras explotaciones agropecuarias extensivas. O al menos eso es lo que les permitía vivir hasta que hace unos años El Niño agostó los capos, secó los ríos y convirtió todo el paisaje en un leñero abrasado en el que las ovejas sólo sobreviven por los créditos y las escasas subvenciones.
Aaron Falk no ha vuelto para ver cómo les va a sus antiguos vecinos. Prefiere que no se acuerden de él. Ha venido porque su amigo de juventud, Luke Hadler, se ha descerrajado un escopetazo en la boca después de haber asesinado a su mujer, Karen, y a su hijo de seis años Billy. Sólo se ha librado la bebé, Charlotte.

Aaron Falk sólo tiene intención de quedarse para el funeral, pero los padres de Luke Hadler saben que es policía en Melbourne (de finanzas) y apelan a su fraternidad con Luke para que investigue un par de extrañas circunstancias que no encajan con el carácter de su hijo.
Aaron y Luke fueron muy amigos durante su juventud. Hasta el punto de que mintieron para cubrirse mutuamente cuando se descubrió hace muchos años el cadáver de otra de las amigas inseparables: Elli Dow. En realidad eran una pandilla de cuatro: Luke, Elli, Aaron y Gretchen Schoner. Luke era el que siempre tenía la última palabra y el más ocurrente, Elli la que parecía tener más problemas, la más inteligente, Gretchen una muchacha preciosa y despierta que no acababa de encajar con al gente de su edad y Aaron un solitario desnortado.
Cuando Elli apareció flotando en el río encontraron una nota entre sus cosas en la que aparecía la fecha de su muerte y una palabra: "Falk". El salvaje padre de Elli, Deacon Dow, y su sobrino Grant (otro gigante violento) habrían acabado con Aaron Falk y su padre si no hubiera sido porque Luke Hadler aseguró que estaba con él ese día. Los Falk tuvieron que huir pero aún así sabe que algo debe a Luke Hadler.

Aaron Falk y el sargento de la policía local Greg Raco descubren unas cuantas incoherencias en las escenas de los crímenes y se convencen de que Luke Hadler no acabó con su mujer y su hijo.
Hay tantas pistas abiertas que resulta difícil avanzar. Muchos sospechosos pero todos con coartadas. El ambiente en el pueblo en crisis no es el más propicio para que los ciudadanos colaboren en la investigación. Y todo se complica cuando Aaron es reconocido por el resto de los habitantes de Kiewarra y comienzan a acosarle por la muerte de Elli.
Parece que la solución está en apoyarse en la gente venida de fuera del pueblo, como el director del colegio de Kiewarra, Scott Whitlam, en donde Karen Hadler trabajaba de contable y que parece uno de los pocos dispuestos a ayudarles. Necesitan descubrir al asesino con urgencia, antes que los de Kiewarra se despedacen entre ellos o se tomen la justicia por su mano por los crímenes del presente y del pasado.


Jane Harper ha decidido narrar este western australiano en torno a dos crímenes con veinte años de diferencia que tienen causas comunes: tapar pecados que denotan la debilidad de los pecadores. La acción presente y la pasada se intercalan con plena coherencia ya que esta influye sobre aquella. Harper ha decidido que un narrador siga la pesquisa de Aaron Falk y, por otro lado, una voz objetiva vaya desgranando lo hechos tal como sucedieron en el pasado y en los momentos justo anteriores a la masacre de la familia Hadler. Dos tiempos y dos aproximaciones a la trama que avanzan en perfecta conjunción para aumentar el suspense.
Harper presta especial atención a la transformación de sus personajes a lo largo del tiempo (veinte años de diferencia entre las acciones) remarcando cómo ha influido en ellos todo lo que tuvo que ver con la muerte de Elli Dow y mostrando que las cosas pueden ser de una manera muy diferente a como nosotros las interpretamos cuando somos actores.
Una novela morbosa en la que la ignorancia, la violencia y el ansia de poder y de poseer personas y cosas mueven a unos soberbios personajes perfectamente posibles. ¿Qué es peor la debilidad humana o la necesidad de ocultarla a los demás para parecer fuerte? Harper habla de una tierra exigente que no permite seres pusilánimes. La sequedad abrasada de Kiewarra es la metáfora de la dificultad de que los personajes tiene para expresar sus sentimientos.


Jane Harper, Manchester (UK), se trasladó a los ocho años a Australia. Estudió inglés e historia en las universidad de Kent. Tras licenciarse trabajó como periodista en varios periódicos del Reino Unido y de Australia.
Años de sequía, The Dry, es su primera novela, por la que ha recibido varios premios.



Carlos Zanón: Taxi

Carlos Zanón: Taxi. Barcelona: Salamandra, 2017. 364 págs.

Sandino llaman a Jose, taxista de Barcelona. Sandino ha encontrado en el taxi la manera de estar siempre en marcha. De no estar anclado, aunque recorra siempre las mismas calles. A Sandino le gusta que le cuenten historias sean los clientes, o los libros, o la música.
Sandino tiene una pareja estable en forma de mujer a la que no hace ni caso. Sabe que tiene una conversación de ruptura pendiente con Lola. Pero a Sandino le horroriza el compromiso y la ruptura, huye sin rumbo en su taxi. Sin rumbo, pero de amante en amante. Ya les digo que a Sandino no le gusta anclarse.
De vez en cuando sube al Olimpo a por un café o una copa. Héctor es el amo del Olimpo, un exmosso al que es mejor tener como amigo, y que ahora subsiste con el bar y con el menudeo de droga. Sandino se siente atraído al bar por el recuerdo de Verónica, uno de los (muchos) grandes amores de su vida. Verónica abandonó a Sandino y a su marido cuando no pudo aguantar más la tensión de la doble relación. Su marido era Héctor, el exmosso peligroso.

Sandino tiene un transporte fijo, cada día lleva a las dos niñas, Valeria y Regina,  de una familia pija del opulento barrio de Viladrau al colegio. Sandino, cómo no, se ha enamorado -o algo así- de la madre, Nat. Necesita enrollarse para apaciguar la comezón insoportable.

Sandino no tiene muchos amigos entre los taxistas. Sería más correcto que sólo tiene una, Sofía, cuya sabiduría proviene de su asexualidad declarada. Desde luego no demuestra mucha inteligencia cuando se queda con el alijo de pastis y pasta que unos tipos que han pasado a mejor vida se dejaron en su taxi. A los dueños del cargamento no les cuadra eso de que ha llevado a los mossos el hallazgo. Quieren que se les devuelva hasta el último euro y hasta la última pastilla.
A Sandino no le queda más remedio que echarle una mano en la arriesgada misión de convencer a los traficantes. Cuenta para ello con la alucinada presencia de Jesús, un extraño sujeto fuera de la realidad al que ha conocido intentando resucitar al hijo muerto de una anciana. Con eso, con su conocimiento de las calles y con su arrojo -que crece en contacto con unas cuantas sustancias químicas que Sandino conoce bien-.
Sandino cree que lo mejor es que Sofía desaparezca de Barcelona haciendo de choferesa del hermano pequeño de su amigo Ahmed. Tiene que pasar discretamente la frontera hacia Francia. Él se quedará en la ciudad resolvéndolo todo.

No va a ser fácil moverse con agilidad por el mundo nocturno de la droga barcelonés. Pero Sandino tiene un plan: liarlo todo para que del caos se reestablezca el orden. Pero ya se sabe que las catástrofes pueden arrastrar a involuntarias víctimas. Va a tener que que sobrevivir a una tremenda tempestad antes de arribar a salvo.



Le interesa a Carlos Zanón descubrir cómo sus personajes interpretan la realidad que les rodea a partir de sus referencias culturales. Construye en cada novela, en cada cuento, una mitología a partir de música rock, de literatura, de películas clásicas de Hollywood, de bares nocturnos y otros antros, de estupefacientes y alcohol. Estas son las herramientas con las que los protagonistas se explican la vida. En Taxi, además, Zanón hace un guiño a la mitología grecorromana y bautiza personajes y lugares con nombres como Olimpo, Héctor, Sofía... Junto a ellos múltiples referencias musicales, destacando, claro, el tributo a Sandinista! de The Clash: los siete días que estructuran la novela vienen divididos en capítulos nombrados con los títulos de las canciones de aquel disco. Y también referencias a tebeos y a multitud de genios de la literatura: Cheever, Manchette, Delillo...

Una semana necesita Zanón para referir el periplo del taxista Sandino, un navegante sin puerto aquejado de insatisfacción. No consigue calmar su ansiedad afectiva ni vital. Tampoco es capaz de expresar sus sentimientos ni sus necesidades. Parece aquejado de donjuanismo y es un adolescente entrado en años que cree que el próximo amor será el gran amor que acabe con su zozobra. Vaga por la Barcelona contemporánea, anterior a los atentados y anterior a los guarrazos propiciados por las fuerzas del orden buscando amores y aventuras inciertas para intentar sosegar su congoja, es por eso por lo que siempre acaba en las situaciones más complicadas.

Pero la historia del protagonista no es la única de esta novela. Hay unas cuantas aventuras interpretadas por un puñado de personajes excelentes. Entre ellas está la de Jesús, el taumaturgo dependiente de la medicación química y la de Lucía, la abuela de Sandino: un cuento hermoso e inquietante dentro de la narración. El cuento de la hipocresía y la mojigatería opresora.
Hay más en esta novela: una trama sacada adelante con pericia y buenos personajes secundarios con vidas propias; estupendas escenas -como la de la discusión de Sandino y su colega Sofía- y ganas de hablar de muchas cosas, aunque consiguiendo un cuento coherente, un muy buen cuento de Carlos Zanón.





rtve.es
Carlos Zanón, Barcelona, 1966. Se licenció en derecho y ha publicado varios libros de poemas, así como guiones y artículos de crítica literaria en diarios como El País. En la actualidad es el director del festival de literatura policíaca BCNegra y prepara el regreso del detective Pepe Carvalho.


Su producción de novelas:
Nadie ama a un hombre bueno. Girona: Quadrivium, 2008.
Tarde, mal y nunca. Barcelona: RBA, 2009.
No llames a casa. Barcelona: RBA, 2012.
Yo fuí Johnny Thunders. Barcelona: RBA, 2014.
Marley estaba muerto. Barcelona: RBA, 2015.
Ha ganado los premios Brigada 21, Valencia Negra, Salamanca Negra 2014, Novelpol 2015 y Dashiell Hammett 2015.

Tawni O'Dell: Ángeles en llamas

Tawni O'Dell: Ángeles en llamas. Madrid: Siruela, 2017. 270 páginas. Traducción del inglés (USA) de Virginia Maza. Título original: Angels Burning. New York: Gallery books, 2016.


Buchanan es un pueblo tranquilo de Pensilvania que tiene como comisaria a Dove Carnahan. La jefa Carnahan está acostumbrándose a ser una mujer en la década de los cincuenta, a las nuevas miradas de los hombres, a los cambios físicos y psicológicos. 

El cadáver de una joven ha aparecido abrasado en uno de los pozos que la extinta industria minera abrió en las cercanías del pueblo. Camio Truly era el nombre de la muchacha. Una adolescente perteneciente a una de las muchas familias desestructuradas de la zona. Su madre es un tremendo ejemplar de ser abducido por los realities televisivos y la comida basura. Su hermana una madre adolescente, su hermano mayor, muerto, su hermano pequeño un hiperactivo al que nadie hace caso. Camio era la normal de la familia, la gran promesa.
La jefa Carnahan se ve reflejada en esta joven. Ella misma es la hija mayor de una mujer ajena a las convenciones de su época. Su madre vivió con y de diferentes hombres sin preocuparse demasiado ni por las habladurías que la tachaban de puta ni por sus hijos. Cuando los hermanos de la comisaria, Neely y Champ, eran todavía unos niños su madre fue asesinada por un amante y Dove Carnahan tuvo que sacar adelante a la familia con la ayuda de su abuela.

La comisaria y su jefe, el agente federal Nolan, están convencidos de que deben buscar en el seno de la familia Truly o en su entorno más cercano, al responsable de la muerte de Camio.
Mientras van desenredando el escabroso lío genético de la estirpe Truly, dos acontecimientos devuelven el pasado a la vida de Dove: su hermano, que llevaba años desaparecido, vuelve al pueblo para presentarles a las dos hermanas un hijo de ocho años del que no sabían nada. Además, el hombre al que las dos hermanas acusaron de haber asesinado a su madre ha salido de la cárcel: es el mismo tipo desagradable de siempre pero mucho más viejo y derrotado: está dispuesto a averiguar porqué las hermanas Carnahan mintieron y le cargaron el asesinato de la madre.

Tawni O'Dell quiere contar la fragilidad de las estructuras familiares humanas. El aparato de opresión y falta de afecto en que se pueden convertir. Para ello utiliza una trama del pasado, la de la historia de la familia de la comisaria Carnahan y una del presente, la de la tremenda familia Truly.
O'Dell presenta a ambas familias zarandeadas por las formas y obligaciones sociales en un pequeña comunidad norteamericana. Estos prejuicios y el egoísmo humano son los dos objetos que analiza en la novela a través de la voz en primera persona de la comisaria.
El caso del asesinato de Camio Truly se irá resolviendo sin demasiadas complicaciones a la vez que la narradora va revelando en pequeñas dosis la realidad del caso de su propia familia. Los terribles hechos de la infancia marcaron tanto a las dos hermanas que ambas buscaron cómo proyectar su afecto hacia los demás: Dove se hizo policía para ayudar a sus semejantes humanos, Neely se convirtió en una protectora de éxito de ejemplares caninos.
Tanto en el asesinato de Camio como en el de la madre Carnahan los hechos del pasado han ido creando una tensión llena de secretos y mentiras que acaban explotando en el presente y poniendo de manifiesto que en cualquier momento una vida plácida puede convertirse en desequilibrio psicológico y terror.
La acción avanza en esta Ángeles en llamas sin demasiado ritmo. Es posible que el mayor interés de la autora por construir personajes que por conseguir una intriga sólida sea un pequeño lastre para ofrecer un tempo más ligero en esta denuncia de como las estructuras que deberían protegernos y formarnos pueden convertirse en prisiones si están en manos de personas sin preparación o sin capacidad de amar.

tawniodell.com
Tawni O'Dell, Indiana, Pensilvania, 1964. Se graduó en la Northwestern University en periodismo aunque siempre se ha dedicado a la escritura de ficción. Ha escrito seis novelas, de las cuales tres han sido traducidas al castellano:
Caminos ocultos (Back Roads). Madrid: Siruela, 2012 y Debolsillo, 2013.
La fiebre del carbón (Coal Run). Madrid: Siruela, 2013.
Ángeles en llamas (Angels Burning). Madrid: Siruela, 2017.

Habeas corpus: recién incorporados a la banda

La tribu RBA propone para octubre su XI premio de Novela Policíaca que este año ha recaído en Benjamin Black (aka John Banville) por Pecado: el asesinato de un cura en la Irlanda católica de mediadios de los cincuenta es investigada por un nuevo protagonista: un joven policía protestante ¡y abstemio!, si es tan buena como la anterior desventura de Quirke estamos de enhorabuena


Y, junto al premio, hay nueva entrega de las hazañas de Bernie Gunther. Philip Kerr: El otro lado del silencio. El expolicía berlinés ayuda en la Riviera francesa a Somerset Maugham a finales de los años 50 en un caso de chantaje por un antiguo oficial nazi.
Además RBA, en su perpetua movilidad y búsqueda entre los tesoros de su fondo han decidido lanzar una nueva colección de clásicos de la novela negra a 15 euros. Comienza con tres grandes: James M. Cain, W. R. Burnett y Chester Himes





Atención: Salamandra acude a la rentrée con dos pesos pesados. Por un lado, tenemos la nueva novela de Carlos Zanón, flamante director de la BCNegra: Taxi. Un taxista barcelonés con insomnio que recorre las calles de Barcelona buscando líos y amor. En breve en Paraffin.

Y también estos días aparece una novela por la que apuestan con fuerza las editoras de Salamandra. Cuentan maravillas del debut de la escritora australiana Jane Harper: Años de sequía. En unos días lo tendréis en Paraffin Test. La traducción de Maia Figueroa.



Como estamos en plena Setmana del llibre en català de Barcelona, las editoriales han aprovechado para concentrar esfuerzos estos días y presentar sus novedades en la plaza de la catedral y aledaños.
Tras Ciutat fantasma de David Marin y la espléndida La draga de Esperança Camps, Llibres del delicte vuelve a la carga con Assasins de Girona, trece autores indagando las miserias de la capital del Gironès: Miquel Aguirre, Damià Bardera, Mar Bosch, Jordi Dausà, Jair Dominguez, Salvador Macirp, Cristina Malagelada, Andreu Pérez, Pep Prieto, Josep Torrent, Maribel Torres y Matthew Tree, prologados por Martí Gironell.


crims.cat también tiene algo que decir estos días. Por un lado otra recopilación; en este caso cuentos a pares sobre los barrios periféricos de Barcelona: Sebastià Bennasar y Àlex Martín Escribà han editado Barcelona: viatge a la perifèria criminal. Los autores: Mireia Llinàs y Josep Lluis Roig (MONTBAU); Empar Fernández y Lluis Bosch (VERDUM); Margarida Aritzeta y Andreu Martín (POBLE NOU); Graziella Moreno y Albert Figueras (GUINARDÓ); Núria Cadenes y Juli Alandes (BELLVITGE); Susana Hernández y David Marín (VERNEDA); Anna Maria Villalonga y Rafa Melero (CARMEL); Raquel Gámez Serrano y Lluis Llort (POBLE SEC); Esperança Camps y Emili Bayo (HORTA); Sílvia Mayans y Jordi de Manuel (BESÒS).



Y también estos días han publicado el último premio Memorial Agustí Vehí. Se trata de la novela Sang freda de Biel Cussó. La historia de un asesino a sueldo al que las neuronas le comienzan a gastar malas pasadas. Muy buena idea, a ver el desarrollo.




El mellizo en castellano de crims.cat, Alrevés, propone el nuevo libro de Juan Bas: El refugio de los canallas. Una acción con doble plano cronológico, 1946 y 2015, sobre la violencia en el País Vasco, los asesinatos de ETA y los del GAL.







Siruela insiste en su colección de novela policíaca clásica con una nueva entrega de E. C. Bentley: El último caso de Philip Trent. El pintor y detective aficionado Philip Trent investiga el asesinato del magnate estadounidense Sigsbee Manderson. La traducción de Guillermo López Gallego.
Y en su colección policíaca ofrece a finales de septiembre Susan Daitch: Blanco de plomo. Parece que les ha dado fuerte con los pintores y con los millonarios porque aquí la protagonista es la restauradora de arte Stella da Silva, que encuentra un cadáver mientras restaura nada menos que Las Meninas de Velázquez que han llegado de forma poco clara a una mansión yanqui. Toma ya. Traducción de Miguel Ros.
Esta semana ha aparecido una novela ambientada en Kenia. Richard Crompton: Las puertas del infierno. Vuelve el detective masai Mollel, ahora apartado de los centros de decisión por su denuncia de la corrupción de sus superiores y de los cargos políticos investiga el asesinato ocurrido en el parque nacional de Hell's Gate. Un análisis de la situación del gran país africano. Tradujo del inglés Dora Sales Salvador.








Alfaguara se une  al fiesta con títulos de dos famosos escritores latinoamericanos. Claudia Piñeiro reaparece con Las maldiciones, una historia de crimen y política en la sociedad argentina contemporánea. El reputado nicaragüense Sergio Ramírez ha escrito Ya nadie llora por mi. Corrupción policial y desengaño con las políticas de su excamaradas sandinistas a través del personaje del policía retirado Dolores Morales.
Por estos días ha aparecido la primera entrega negra del guionista y novelista Antonio Mercero: El final del hombre. Un policía dispuesto a cambiar su identidad de género se ve envuelta en la investigación del asesinato del hijo de un famoso escritor de novelas históricas. Es la primera entrega de la inspectora Sofía Luna.





Para finales de octubre suma buscará hueco para un thriller de esos que pone los pelos de punta. Darcey Bell: Un pequeño favor. La historia de una joven que cuida el niño de una miga, cuando lo devuelve a su madre, esta ha desaparecido. Chúpate esa. 



Y para lo seguidores de una de una veterana en activo de la novela negra nórdica, Reservoir books nos ofrece Anne Holt: Offline. Vuelve, en su noveno caso, la investigadora Hanne Wilhelmsem, que asesora a la policía de Oslo en una oleada de atentados islamistas. La traducción del noruego de Lotte Katrine Tollefsen.







Mientras tanto, el legado Larsson se ha convertido en factoría que no decae en producción, Destino en castellano y Columna en catalán sacan al mercado  la traducción de la quinta entrega de las aventuras de Salander y Blomkvist escrita por el aplicado David Lagercrantz: El hombre que perseguía a su sombra, L'home que perseguia la seva ombra. La Salander comienza en prisión dándose de bofetadas con las presas más peligrosas para acabar investigando la turbia conspiración estatal que la convirtió en la extraña persona que es hoy. Al catalán por Marc Delgado Casanova y al castellano por Martin Lexell.



Y no me olvido de lo más negro que ha llegado estos días a las librerías: Roberto Saviano: La banda de los niños, en catalán La banda dels nanos. El irreductible, corajudo,  escritor periodista napolitano vuelve con otra novela de denuncia de la situación de su ciudad. Una pandilla de jóvenes adolescentes proveniente de clases medias de la ciudad se ve enredada en y enfrentada a la Camorra, seducidos por la cultura popular que mitifica a los matones y refleja y a la vez inventa sus modos.
En español por Juan Carlos Gentile Vitale y en catalán Pau Vidal. Edita la imperecedera Anagrama.

En ediciones B el inagotable Juan Ramón Biedma publica Londres, 1891. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. Vuelve Holmes para investigar el secuestro de las hijas de un puñado de potentados británicos. Premio Novela Negra ciudad de Valencia en el 2014.