Jane Harper: Años de sequía

Jane Harper: Años de sequía. Barcelona: Salamandra, 2017. 364 páginas. Traducción del inglés (Australia) de Maia Figueroa. Título original: The Dry. Sidney: Macmillan, 2016.


Aaron Falk ha vuelto después de veinte años a Kiewarra. Kiewarra, un pueblo del inmenso interior de Australia dedicado a la cría de ganado ovino y otras explotaciones agropecuarias extensivas. O al menos eso es lo que les permitía vivir hasta que hace unos años El Niño agostó los capos, secó los ríos y convirtió todo el paisaje en un leñero abrasado en el que las ovejas sólo sobreviven por los créditos y las escasas subvenciones.
Aaron Falk no ha vuelto para ver cómo les va a sus antiguos vecinos. Prefiere que no se acuerden de él. Ha venido porque su amigo de juventud, Luke Hadler, se ha descerrajado un escopetazo en la boca después de haber asesinado a su mujer, Karen, y a su hijo de seis años Billy. Sólo se ha librado la bebé, Charlotte.

Aaron Falk sólo tiene intención de quedarse para el funeral, pero los padres de Luke Hadler saben que es policía en Melbourne (de finanzas) y apelan a su fraternidad con Luke para que investigue un par de extrañas circunstancias que no encajan con el carácter de su hijo.
Aaron y Luke fueron muy amigos durante su juventud. Hasta el punto de que mintieron para cubrirse mutuamente cuando se descubrió hace muchos años el cadáver de otra de las amigas inseparables: Elli Dow. En realidad eran una pandilla de cuatro: Luke, Elli, Aaron y Gretchen Schoner. Luke era el que siempre tenía la última palabra y el más ocurrente, Elli la que parecía tener más problemas, la más inteligente, Gretchen una muchacha preciosa y despierta que no acababa de encajar con al gente de su edad y Aaron un solitario desnortado.
Cuando Elli apareció flotando en el río encontraron una nota entre sus cosas en la que aparecía la fecha de su muerte y una palabra: "Falk". El salvaje padre de Elli, Deacon Dow, y su sobrino Grant (otro gigante violento) habrían acabado con Aaron Falk y su padre si no hubiera sido porque Luke Hadler aseguró que estaba con él ese día. Los Falk tuvieron que huir pero aún así sabe que algo debe a Luke Hadler.

Aaron Falk y el sargento de la policía local Greg Raco descubren unas cuantas incoherencias en las escenas de los crímenes y se convencen de que Luke Hadler no acabó con su mujer y su hijo.
Hay tantas pistas abiertas que resulta difícil avanzar. Muchos sospechosos pero todos con coartadas. El ambiente en el pueblo en crisis no es el más propicio para que los ciudadanos colaboren en la investigación. Y todo se complica cuando Aaron es reconocido por el resto de los habitantes de Kiewarra y comienzan a acosarle por la muerte de Elli.
Parece que la solución está en apoyarse en la gente venida de fuera del pueblo, como el director del colegio de Kiewarra, Scott Whitlam, en donde Karen Hadler trabajaba de contable y que parece uno de los pocos dispuestos a ayudarles. Necesitan descubrir al asesino con urgencia, antes que los de Kiewarra se despedacen entre ellos o se tomen la justicia por su mano por los crímenes del presente y del pasado.


Jane Harper ha decidido narrar este western australiano en torno a dos crímenes con veinte años de diferencia que tienen causas comunes: tapar pecados que denotan la debilidad de los pecadores. La acción presente y la pasada se intercalan con plena coherencia ya que esta influye sobre aquella. Harper ha decidido que un narrador siga la pesquisa de Aaron Falk y, por otro lado, una voz objetiva vaya desgranando lo hechos tal como sucedieron en el pasado y en los momentos justo anteriores a la masacre de la familia Hadler. Dos tiempos y dos aproximaciones a la trama que avanzan en perfecta conjunción para aumentar el suspense.
Harper presta especial atención a la transformación de sus personajes a lo largo del tiempo (veinte años de diferencia entre las acciones) remarcando cómo ha influido en ellos todo lo que tuvo que ver con la muerte de Elli Dow y mostrando que las cosas pueden ser de una manera muy diferente a como nosotros las interpretamos cuando somos actores.
Una novela morbosa en la que la ignorancia, la violencia y el ansia de poder y de poseer personas y cosas mueven a unos soberbios personajes perfectamente posibles. ¿Qué es peor la debilidad humana o la necesidad de ocultarla a los demás para parecer fuerte? Harper habla de una tierra exigente que no permite seres pusilánimes. La sequedad abrasada de Kiewarra es la metáfora de la dificultad de que los personajes tiene para expresar sus sentimientos.


Jane Harper, Manchester (UK), se trasladó a los ocho años a Australia. Estudió inglés e historia en las universidad de Kent. Tras licenciarse trabajó como periodista en varios periódicos del Reino Unido y de Australia.
Años de sequía, The Dry, es su primera novela, por la que ha recibido varios premios.



Carlos Zanón: Taxi

Carlos Zanón: Taxi. Barcelona: Salamandra, 2017. 364 págs.

Sandino llaman a Jose, taxista de Barcelona. Sandino ha encontrado en el taxi la manera de estar siempre en marcha. De no estar anclado, aunque recorra siempre las mismas calles. A Sandino le gusta que le cuenten historias sean los clientes, o los libros, o la música.
Sandino tiene una pareja estable en forma de mujer a la que no hace ni caso. Sabe que tiene una conversación de ruptura pendiente con Lola. Pero a Sandino le horroriza el compromiso y la ruptura, huye sin rumbo en su taxi. Sin rumbo, pero de amante en amante. Ya les digo que a Sandino no le gusta anclarse.
De vez en cuando sube al Olimpo a por un café o una copa. Héctor es el amo del Olimpo, un exmosso al que es mejor tener como amigo, y que ahora subsiste con el bar y con el menudeo de droga. Sandino se siente atraído al bar por el recuerdo de Verónica, uno de los (muchos) grandes amores de su vida. Verónica abandonó a Sandino y a su marido cuando no pudo aguantar más la tensión de la doble relación. Su marido era Héctor, el exmosso peligroso.

Sandino tiene un transporte fijo, cada día lleva a las dos niñas, Valeria y Regina,  de una familia pija del opulento barrio de Viladrau al colegio. Sandino, cómo no, se ha enamorado -o algo así- de la madre, Nat. Necesita enrollarse para apaciguar la comezón insoportable.

Sandino no tiene muchos amigos entre los taxistas. Sería más correcto que sólo tiene una, Sofía, cuya sabiduría proviene de su asexualidad declarada. Desde luego no demuestra mucha inteligencia cuando se queda con el alijo de pastis y pasta que unos tipos que han pasado a mejor vida se dejaron en su taxi. A los dueños del cargamento no les cuadra eso de que ha llevado a los mossos el hallazgo. Quieren que se les devuelva hasta el último euro y hasta la última pastilla.
A Sandino no le queda más remedio que echarle una mano en la arriesgada misión de convencer a los traficantes. Cuenta para ello con la alucinada presencia de Jesús, un extraño sujeto fuera de la realidad al que ha conocido intentando resucitar al hijo muerto de una anciana. Con eso, con su conocimiento de las calles y con su arrojo -que crece en contacto con unas cuantas sustancias químicas que Sandino conoce bien-.
Sandino cree que lo mejor es que Sofía desaparezca de Barcelona haciendo de choferesa del hermano pequeño de su amigo Ahmed. Tiene que pasar discretamente la frontera hacia Francia. Él se quedará en la ciudad resolvéndolo todo.

No va a ser fácil moverse con agilidad por el mundo nocturno de la droga barcelonés. Pero Sandino tiene un plan: liarlo todo para que del caos se reestablezca el orden. Pero ya se sabe que las catástrofes pueden arrastrar a involuntarias víctimas. Va a tener que que sobrevivir a una tremenda tempestad antes de arribar a salvo.



Le interesa a Carlos Zanón descubrir cómo sus personajes interpretan la realidad que les rodea a partir de sus referencias culturales. Construye en cada novela, en cada cuento, una mitología a partir de música rock, de literatura, de películas clásicas de Hollywood, de bares nocturnos y otros antros, de estupefacientes y alcohol. Estas son las herramientas con las que los protagonistas se explican la vida. En Taxi, además, Zanón hace un guiño a la mitología grecorromana y bautiza personajes y lugares con nombres como Olimpo, Héctor, Sofía... Junto a ellos múltiples referencias musicales, destacando, claro, el tributo a Sandinista! de The Clash: los siete días que estructuran la novela vienen divididos en capítulos nombrados con los títulos de las canciones de aquel disco. Y también referencias a tebeos y a multitud de genios de la literatura: Cheever, Manchette, Delillo...

Una semana necesita Zanón para referir el periplo del taxista Sandino, un navegante sin puerto aquejado de insatisfacción. No consigue calmar su ansiedad afectiva ni vital. Tampoco es capaz de expresar sus sentimientos ni sus necesidades. Parece aquejado de donjuanismo y es un adolescente entrado en años que cree que el próximo amor será el gran amor que acabe con su zozobra. Vaga por la Barcelona contemporánea, anterior a los atentados y anterior a los guarrazos propiciados por las fuerzas del orden buscando amores y aventuras inciertas para intentar sosegar su congoja, es por eso por lo que siempre acaba en las situaciones más complicadas.

Pero la historia del protagonista no es la única de esta novela. Hay unas cuantas aventuras interpretadas por un puñado de personajes excelentes. Entre ellas está la de Jesús, el taumaturgo dependiente de la medicación química y la de Lucía, la abuela de Sandino: un cuento hermoso e inquietante dentro de la narración. El cuento de la hipocresía y la mojigatería opresora.
Hay más en esta novela: una trama sacada adelante con pericia y buenos personajes secundarios con vidas propias; estupendas escenas -como la de la discusión de Sandino y su colega Sofía- y ganas de hablar de muchas cosas, aunque consiguiendo un cuento coherente, un muy buen cuento de Carlos Zanón.





rtve.es
Carlos Zanón, Barcelona, 1966. Se licenció en derecho y ha publicado varios libros de poemas, así como guiones y artículos de crítica literaria en diarios como El País. En la actualidad es el director del festival de literatura policíaca BCNegra y prepara el regreso del detective Pepe Carvalho.


Su producción de novelas:
Nadie ama a un hombre bueno. Girona: Quadrivium, 2008.
Tarde, mal y nunca. Barcelona: RBA, 2009.
No llames a casa. Barcelona: RBA, 2012.
Yo fuí Johnny Thunders. Barcelona: RBA, 2014.
Marley estaba muerto. Barcelona: RBA, 2015.
Ha ganado los premios Brigada 21, Valencia Negra, Salamanca Negra 2014, Novelpol 2015 y Dashiell Hammett 2015.

Tawni O'Dell: Ángeles en llamas

Tawni O'Dell: Ángeles en llamas. Madrid: Siruela, 2017. 270 páginas. Traducción del inglés (USA) de Virginia Maza. Título original: Angels Burning. New York: Gallery books, 2016.


Buchanan es un pueblo tranquilo de Pensilvania que tiene como comisaria a Dove Carnahan. La jefa Carnahan está acostumbrándose a ser una mujer en la década de los cincuenta, a las nuevas miradas de los hombres, a los cambios físicos y psicológicos. 

El cadáver de una joven ha aparecido abrasado en uno de los pozos que la extinta industria minera abrió en las cercanías del pueblo. Camio Truly era el nombre de la muchacha. Una adolescente perteneciente a una de las muchas familias desestructuradas de la zona. Su madre es un tremendo ejemplar de ser abducido por los realities televisivos y la comida basura. Su hermana una madre adolescente, su hermano mayor, muerto, su hermano pequeño un hiperactivo al que nadie hace caso. Camio era la normal de la familia, la gran promesa.
La jefa Carnahan se ve reflejada en esta joven. Ella misma es la hija mayor de una mujer ajena a las convenciones de su época. Su madre vivió con y de diferentes hombres sin preocuparse demasiado ni por las habladurías que la tachaban de puta ni por sus hijos. Cuando los hermanos de la comisaria, Neely y Champ, eran todavía unos niños su madre fue asesinada por un amante y Dove Carnahan tuvo que sacar adelante a la familia con la ayuda de su abuela.

La comisaria y su jefe, el agente federal Nolan, están convencidos de que deben buscar en el seno de la familia Truly o en su entorno más cercano, al responsable de la muerte de Camio.
Mientras van desenredando el escabroso lío genético de la estirpe Truly, dos acontecimientos devuelven el pasado a la vida de Dove: su hermano, que llevaba años desaparecido, vuelve al pueblo para presentarles a las dos hermanas un hijo de ocho años del que no sabían nada. Además, el hombre al que las dos hermanas acusaron de haber asesinado a su madre ha salido de la cárcel: es el mismo tipo desagradable de siempre pero mucho más viejo y derrotado: está dispuesto a averiguar porqué las hermanas Carnahan mintieron y le cargaron el asesinato de la madre.

Tawni O'Dell quiere contar la fragilidad de las estructuras familiares humanas. El aparato de opresión y falta de afecto en que se pueden convertir. Para ello utiliza una trama del pasado, la de la historia de la familia de la comisaria Carnahan y una del presente, la de la tremenda familia Truly.
O'Dell presenta a ambas familias zarandeadas por las formas y obligaciones sociales en un pequeña comunidad norteamericana. Estos prejuicios y el egoísmo humano son los dos objetos que analiza en la novela a través de la voz en primera persona de la comisaria.
El caso del asesinato de Camio Truly se irá resolviendo sin demasiadas complicaciones a la vez que la narradora va revelando en pequeñas dosis la realidad del caso de su propia familia. Los terribles hechos de la infancia marcaron tanto a las dos hermanas que ambas buscaron cómo proyectar su afecto hacia los demás: Dove se hizo policía para ayudar a sus semejantes humanos, Neely se convirtió en una protectora de éxito de ejemplares caninos.
Tanto en el asesinato de Camio como en el de la madre Carnahan los hechos del pasado han ido creando una tensión llena de secretos y mentiras que acaban explotando en el presente y poniendo de manifiesto que en cualquier momento una vida plácida puede convertirse en desequilibrio psicológico y terror.
La acción avanza en esta Ángeles en llamas sin demasiado ritmo. Es posible que el mayor interés de la autora por construir personajes que por conseguir una intriga sólida sea un pequeño lastre para ofrecer un tempo más ligero en esta denuncia de como las estructuras que deberían protegernos y formarnos pueden convertirse en prisiones si están en manos de personas sin preparación o sin capacidad de amar.

tawniodell.com
Tawni O'Dell, Indiana, Pensilvania, 1964. Se graduó en la Northwestern University en periodismo aunque siempre se ha dedicado a la escritura de ficción. Ha escrito seis novelas, de las cuales tres han sido traducidas al castellano:
Caminos ocultos (Back Roads). Madrid: Siruela, 2012 y Debolsillo, 2013.
La fiebre del carbón (Coal Run). Madrid: Siruela, 2013.
Ángeles en llamas (Angels Burning). Madrid: Siruela, 2017.

Habeas corpus: recién incorporados a la banda

La tribu RBA propone para octubre su XI premio de Novela Policíaca que este año ha recaído en Benjamin Black (aka John Banville) por Pecado: el asesinato de un cura en la Irlanda católica de mediadios de los cincuenta es investigada por un nuevo protagonista: un joven policía protestante ¡y abstemio!, si es tan buena como la anterior desventura de Quirke estamos de enhorabuena


Y, junto al premio, hay nueva entrega de las hazañas de Bernie Gunther. Philip Kerr: El otro lado del silencio. El expolicía berlinés ayuda en la Riviera francesa a Somerset Maugham a finales de los años 50 en un caso de chantaje por un antiguo oficial nazi.
Además RBA, en su perpetua movilidad y búsqueda entre los tesoros de su fondo han decidido lanzar una nueva colección de clásicos de la novela negra a 15 euros. Comienza con tres grandes: James M. Cain, W. R. Burnett y Chester Himes





Atención: Salamandra acude a la rentrée con dos pesos pesados. Por un lado, tenemos la nueva novela de Carlos Zanón, flamante director de la BCNegra: Taxi. Un taxista barcelonés con insomnio que recorre las calles de Barcelona buscando líos y amor. En breve en Paraffin.

Y también estos días aparece una novela por la que apuestan con fuerza las editoras de Salamandra. Cuentan maravillas del debut de la escritora australiana Jane Harper: Años de sequía. En unos días lo tendréis en Paraffin Test. La traducción de Maia Figueroa.



Como estamos en plena Setmana del llibre en català de Barcelona, las editoriales han aprovechado para concentrar esfuerzos estos días y presentar sus novedades en la plaza de la catedral y aledaños.
Tras Ciutat fantasma de David Marin y la espléndida La draga de Esperança Camps, Llibres del delicte vuelve a la carga con Assasins de Girona, trece autores indagando las miserias de la capital del Gironès: Miquel Aguirre, Damià Bardera, Mar Bosch, Jordi Dausà, Jair Dominguez, Salvador Macirp, Cristina Malagelada, Andreu Pérez, Pep Prieto, Josep Torrent, Maribel Torres y Matthew Tree, prologados por Martí Gironell.


crims.cat también tiene algo que decir estos días. Por un lado otra recopilación; en este caso cuentos a pares sobre los barrios periféricos de Barcelona: Sebastià Bennasar y Àlex Martín Escribà han editado Barcelona: viatge a la perifèria criminal. Los autores: Mireia Llinàs y Josep Lluis Roig (MONTBAU); Empar Fernández y Lluis Bosch (VERDUM); Margarida Aritzeta y Andreu Martín (POBLE NOU); Graziella Moreno y Albert Figueras (GUINARDÓ); Núria Cadenes y Juli Alandes (BELLVITGE); Susana Hernández y David Marín (VERNEDA); Anna Maria Villalonga y Rafa Melero (CARMEL); Raquel Gámez Serrano y Lluis Llort (POBLE SEC); Esperança Camps y Emili Bayo (HORTA); Sílvia Mayans y Jordi de Manuel (BESÒS).



Y también estos días han publicado el último premio Memorial Agustí Vehí. Se trata de la novela Sang freda de Biel Cussó. La historia de un asesino a sueldo al que las neuronas le comienzan a gastar malas pasadas. Muy buena idea, a ver el desarrollo.




El mellizo en castellano de crims.cat, Alrevés, propone el nuevo libro de Juan Bas: El refugio de los canallas. Una acción con doble plano cronológico, 1946 y 2015, sobre la violencia en el País Vasco, los asesinatos de ETA y los del GAL.







Siruela insiste en su colección de novela policíaca clásica con una nueva entrega de E. C. Bentley: El último caso de Philip Trent. El pintor y detective aficionado Philip Trent investiga el asesinato del magnate estadounidense Sigsbee Manderson. La traducción de Guillermo López Gallego.
Y en su colección policíaca ofrece a finales de septiembre Susan Daitch: Blanco de plomo. Parece que les ha dado fuerte con los pintores y con los millonarios porque aquí la protagonista es la restauradora de arte Stella da Silva, que encuentra un cadáver mientras restaura nada menos que Las Meninas de Velázquez que han llegado de forma poco clara a una mansión yanqui. Toma ya. Traducción de Miguel Ros.
Esta semana ha aparecido una novela ambientada en Kenia. Richard Crompton: Las puertas del infierno. Vuelve el detective masai Mollel, ahora apartado de los centros de decisión por su denuncia de la corrupción de sus superiores y de los cargos políticos investiga el asesinato ocurrido en el parque nacional de Hell's Gate. Un análisis de la situación del gran país africano. Tradujo del inglés Dora Sales Salvador.








Alfaguara se une  al fiesta con títulos de dos famosos escritores latinoamericanos. Claudia Piñeiro reaparece con Las maldiciones, una historia de crimen y política en la sociedad argentina contemporánea. El reputado nicaragüense Sergio Ramírez ha escrito Ya nadie llora por mi. Corrupción policial y desengaño con las políticas de su excamaradas sandinistas a través del personaje del policía retirado Dolores Morales.
Por estos días ha aparecido la primera entrega negra del guionista y novelista Antonio Mercero: El final del hombre. Un policía dispuesto a cambiar su identidad de género se ve envuelta en la investigación del asesinato del hijo de un famoso escritor de novelas históricas. Es la primera entrega de la inspectora Sofía Luna.





Para finales de octubre suma buscará hueco para un thriller de esos que pone los pelos de punta. Darcey Bell: Un pequeño favor. La historia de una joven que cuida el niño de una miga, cuando lo devuelve a su madre, esta ha desaparecido. Chúpate esa. 



Y para lo seguidores de una de una veterana en activo de la novela negra nórdica, Reservoir books nos ofrece Anne Holt: Offline. Vuelve, en su noveno caso, la investigadora Hanne Wilhelmsem, que asesora a la policía de Oslo en una oleada de atentados islamistas. La traducción del noruego de Lotte Katrine Tollefsen.







Mientras tanto, el legado Larsson se ha convertido en factoría que no decae en producción, Destino en castellano y Columna en catalán sacan al mercado  la traducción de la quinta entrega de las aventuras de Salander y Blomkvist escrita por el aplicado David Lagercrantz: El hombre que perseguía a su sombra, L'home que perseguia la seva ombra. La Salander comienza en prisión dándose de bofetadas con las presas más peligrosas para acabar investigando la turbia conspiración estatal que la convirtió en la extraña persona que es hoy. Al catalán por Marc Delgado Casanova y al castellano por Martin Lexell.



Y no me olvido de lo más negro que ha llegado estos días a las librerías: Roberto Saviano: La banda de los niños, en catalán La banda dels nanos. El irreductible, corajudo,  escritor periodista napolitano vuelve con otra novela de denuncia de la situación de su ciudad. Una pandilla de jóvenes adolescentes proveniente de clases medias de la ciudad se ve enredada en y enfrentada a la Camorra, seducidos por la cultura popular que mitifica a los matones y refleja y a la vez inventa sus modos.
En español por Juan Carlos Gentile Vitale y en catalán Pau Vidal. Edita la imperecedera Anagrama.

En ediciones B el inagotable Juan Ramón Biedma publica Londres, 1891. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. Vuelve Holmes para investigar el secuestro de las hijas de un puñado de potentados británicos. Premio Novela Negra ciudad de Valencia en el 2014.

Don Winslow: Corrupción policial

Don Winslow: Corrupción policial. Barcelona: RBA, 2017. 574 páginas. Traducción del inglés (USA) de Efrén del Valle. Título original: The Force. Samburu Inc., 2017.


Hay pocos policías que conozcan Manhattan Norte como el sargento Dennys Malone. Es el rey del barrio y nadie se mueve sin su permiso. Malone y su gente de confianza, el gigante Big Monty, el italiano pelirrojo Phil Russo y el joven Billy O'Neill son una familia. Han decidido que para hacer justicia no hay que ser demasiado rígido en el cumplimiento de la ley. Si de paso se consigue un beneficio para los miembros del grupo de la Unidad Especial, la armonía está garantizada.
Pero la ambición es enemiga de la prudencia. Malone decide dar un golpe a la coca del dominicano Diego Pena. Quiere acabar con el imperio del traficante y quedarse con los 100 kilos que Pena guarda en su almacén.
Pena acaba con dos tiros en el corazón y un montón de droga cambia de dueños. Revisión de daños: el joven O'Neill ha caído en la refriega.

Malone está acostumbrado a sortear a su jefe, sea quien sea, en este momento el capitán Sykes. Acostumbrado a engatusar a los de asuntos internos. Acostumbrado a compartir parte de los beneficios con los gerifaltes más antiguos de la policía de Nueva York. Acostumbrado a amañar testimonios con el plácet tácito de los fiscales para conseguir condenas.
Pero Malone no sabe cómo emplearse cuando los federales comienzan a apretarle las tuercas: la fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Isobel Paz, ha decidido movilizar todos sus medios humanos para acabar con la corrupción. Tiene testimonios de algunos manejos turbios en los juzgados de Malone y quiere que el sargento se convierta en lo que más desprecia, en un chivato.

Malone sabe que sólo le queda la huida hacia delante. Conforme la situación se complica y la paranoia crece, la única salida es crear una situación tan complicada y peligrosa que cuando explote se lleve a todos por delante: a la fiscal y su insaciable ansia de ascenso, a los federales y su rígido modo de pensar, a las bandas rivales de traficantes, italianos y latinos, a la corrupta cúpula policial, incluso a sus compañeros y a su amado grupo. Veremos si Malone es capaz de enfrentarse el solo a todas las fuerzas oscuras de Nueva York.

Don Wislow vuelve a crear una historia compleja, con todo un ejército de personajes, para explicar los grandes males de la sociedad contemporánea: la crueldad del poder y la violencia que produce la ambición sin control. Si en El poder del perro y en El cártel (secundariamente), Winslow recreó la historia del narcotráfico contemporáneo, aquí, en esta novela arremete contra la incapacidad para aplicar la ley de las fuerzas responsables de hacerlo. Una incapacidad que desemboca en injusticia, corrupción y arbitrariedad.
Una vez más Winslow aborda un tema complicado con varias tramas enlazadas y una plétora de personajes bien dibujados, con personalidad propia. Y, una vez más, crea un héroe que se enfrenta en solitario a fuerzas muy superiores a él. Un héroe desmesurado, dominado por la hibris transgresora de los clásicos. Un machote furioso que aplica sus propias formas y principios para defender su terreno, su familia y sus intereses morales y materiales.
Un ritmo sin descanso con una acción construida en torno a un flashback que se cierra explicando las causas del comportamiento de Malone y de su equipo. Y una atmósfera tensa que se va volviendo espesa conforme la salida se vuelve más complicada.
Al final, en el clímax de la novela, el narrador parece sufrir síndrome de Estocolmo con el protagonista y su testosterona. La corrupción de Malone es presentada como más respetable que la de los políticos y los tribunales. Seguramente el sargento ha llegado demasiado lejos y hay que darle algo de vidilla.


wwwscriblets-bleets.blogspot.com
Don Winslow, New York, 1953. Estudió historia de África y periodismo en la Universidad de Nebraska. Vivió durante mucho tiempo en Sudáfrica antes de instalarse en Nueva York, donde trabajó como regente de salas de proyección de cine y como detective privado para acabar dedicándose en exclusiva a la escritura de novelas policíacas.

De sus dieciocho novelas se han traducido las siguientes:
El poder del perroBarcelona, Random House, 2008.
El invierno de Frankie MachineBarcelona, Roca editores, 2010.
L'hivern de Frankie Machine. Barcelona, Columna, 2010
SalvajesBarcelona, Roca editores, 2011.
Muerte y vida de Frankie MachineBarcelona: Reservoir Books, 2011.
SatoriBarcelona, Roca editores, 2011.
El club del amanecerBarcelona: Ediciones Martínez Roca, 2012.
Los reyes de lo coolBarcelona: Reservoir Books, 2012.
Un soplo de aire frescoBarcelona: Ediciones Martínez Roca, 2012.
La hora de los caballerosBarcelona: Roca ediciones de libros, 2013.
Tras la pista del espejo de Buda. Barcelona: Reservoir Books, 2014.
En lo más profundo de la meseta solitaria. Barcelona: Reservoir Books, 2015.
El Cártel. Barcelona: RBA, 2016.
Corrupción policial. Barcelona: RBA, 2017.

Ivy Pochoda: Visitation Street

Ivy Pochoda: Visitation Street. Barcelona: Malpaso, 2017. 316 páginas. Traducción del inglés (USA) de Ramón de España. Título original: Visitation Street. New York: Ecco Press, 2014.


Navegar un rato por las aguas de la bahía del East River de Brooklyn, aunque sea en un frágil bote hinchable, parece una buena idea en una calurosa noche de agosto. June y Val, dos adolescentes del barrio de Red Hook, un rincón de Brooklyn, emprenden una singladura que acabará fatal. June desaparece en las aguas negras de la bahía y Val acaba medio muerta, arrojada a la orilla, inconsciente entre la basura, encontrada y rescatada por el profesor de música de su colegio.
Jonathan Spence es un compositor venido a menos que sobrevive en Red Hook dando clase a niñas sin interés por la música y que pasa sus noches sonámbulas entre el alcohol y los paseos sin rumbo por el barrio. Él salva a la joven Val.

Aquella noche había otro personaje en la orilla del río, Cree James, un joven negro que vaga recordando a su padre, asesinado recientemente. Cree es el principal sospechoso para la policía, pero el joven tiene un valedor, Ren, Renton Davis, un muchacho no mucho mayor que Cree. Acaba de salir de la cárcel y dedica el tiempo a pintar alucinantes grafitis que llenan de vida los muros de las antiguas fábricas y almacenes del barrio.

La desaparición de June y la amnesia de Val sacuden la vida del barrio. El ultramarinos de Fadi se convierte en el centro informativo de Red Hook, allí recalan los protagonistas mientras los ánimos se van calentando por el caso de las muchachas y por la inminente llegada a los muelles del barrio de cruceros llenos de turistas.

Los tres jóvenes, Val, Cree y Ren intentan sobrevivir en un barrio hostil, soportando las sospechas y a la vez interpretando el extraño mundo de unos adultos inadaptados, llenos de obsesiones, incapaces de comprender las necesidades de los adolescentes y las suyas propias. Sólo desvelar el misterio de aquella noche de la singladura de Val y June en la que todos están implicados puede traer un poco de sosiego a la ansiosa sociedad de Red Hook.

La intención de Ivy Pochoda es describir cómo se desvanecen las redes sociales en un barrio en descomposición. Red Hook es una parte de Brooklyn, una barriada que fue industrial y portuaria, pero que ahora es una parte de la ciudad sin lazos sólidos entre los vecinos al haber desaparecido el trabajo y los intereses comunes. En Red Hook coexiste el lumpen sintecho y yonquis con una clase mediabaja obrera blanca y un grupo de trabajadores pobres negros. Viven cerca, pero sin mezclar. El racismo y el clasismo también está presente en esta barriada.

Pochoda hace que su narrador siga a seis personajes principales: el compositor alcoholizado Jonathan Sprouse, el mercader libanés Fadi -que recoge en sus hojas periódicas todas las noticias que genera el barrio- y los cuatro jóvenes que se agostan en el barrio: el sospechoso Cree James, que vaga por Red Hook intentando superar el asesinato de su padre, Valerie Marino, la niña rescatada de las aguas que no puede o no quiere recordar, Ren "Hecho Polvo" Davis, un criminal a su pesar que ha venido a redimir a Cree y al barrio y Monique, la prima de Cree, que hereda los poderes videntes de la familia mientras se desborda en el mundo de las drogas y las pandillas.

Hay un buen montón de personajes secundarios también: la familia de Cree, que convive con la magia y con los espíritus; la fauna de perdedores del Run Down, el bar en que se emborrachan los protagonistas; o las bandas de jóvenes sin esperanza, pequeños camellos. El narrador incluso se mete en la piel de los muertos y describe sus sentimientos mientras despegan del mundo de los vivos.
Tanto los vivos como los muertos parecen incapaces de dejar atrás el barrio. Todos esperan que algo cambie, que el cambio venga de fuera, aunque sea en forma de cruceros de turistas que hagan remontar al economía local. Al final la solución estará en enrolarse en una aventura a lo Huckleberry Finn, en una balsa neumática, en una barcaza hecha de despieces o en un automóvil descacharrado.

Pochoda construye Visitation Street sin ansiedad por la resolución de los misterios, con un ritmo pausado, dejando todo el protagonismo a sus actores para que describan cómo el drama va cambiando sus vidas hasta obligarles a enfrentarse a si mismos y a tomar decisiones que les desahoguen.


www.writersvoice.net
Ivy Pochoda, Nueva York, 1977. Se licenció en Letras Clásicas en la universidad de Harvard. Fue jugadora profesional de squash y ahora es colaboradora de varios medios escritos de comunicación.
Visitation Street es su segunda novela.

Luca D'Andrea: La sustancia del mal

Luca d'Andrea: La sustancia del mal. Barcelona: Alfaguara, 2017. 468 páginas. Traducción del italiano al castellano de Xavier González Rovira. Traducción al catalán de Neus Nueno Cobas: La substància del mal. Barcelona: Rosa dels Vents, 2017. 464 páginas. Título original: La sostanza del male. Turín: Einaudi, 2016.

Jeremiah Salinger conoció el éxito al poco tiempo de licenciarse como guionista en la Academia de Cine de Nueva York. Él y su socio, Mike McMellan, montaron una serie de reportajes sobre la vida de los técnicos que acompañan a los más espectaculares grupos de rock por territorio norteamericano. Al público le gustó la idea y una gran productora televisiva compró varias temporadas. Duró hasta que los dos colegas acabaron hartos y vacíos.

A Salinger la serie le sirvió también para conocer a la que se convertiría en su esposa, Annelise Mair, una joven italiana procedente del Alto Adigio en el Tirol del Sur, del pueblo de Siebenhoch.

A este pueblo, ahora un oasis de turistas amantes del senderismo y del alpinismo, se traslada el matrimonio con la hija, Clara, una pizpireta niña de cinco años llena de imaginación, sabiduría y encanto. La madre de Annelise acaba de morir y su padre, Werner, pronto traba una estrecha relación con Salinger. Es uno de los fundadores del Socorro Alpino y sus historias sobre los rescates de alta montaña y sobre el cuerpo hacen que Salinger se decida a preparar una nueva serie televisiva basada en estas hazañas.

Un día en que acompaña al equipo de socorro queda atrapado en una grieta bajo un alud. El resto de la partida muere enterrado por la nieve. Salinger permanece atrapado y aterrorizado más tiempo del que un hombre puede aguantar sin enloquecer.

Su recuperación es compleja, no toma los fármacos y tiene alucinaciones y todas las demás zarandajas del estrés postraumático. Para no perder a su familia y distraer la mente del pánico decide investigar un extraño caso de los años 80: la masacre de tres jóvenes del pueblo que fueron asesinados (despedazados, decapitados...) en el cañón del Bletterbach en medio de una de las más tremendas tormentas que se recuerdan.

El remedio es peor que la enfermedad. El entretenimiento se convierte en obsesión y ni su mujer ni su entorno están dispuestos a soportar al melancólico Salinger si sigue investigando una caso que todo el mundo parece querer cerrar y que a él lo está enloqueciendo. Además, los habitantes del pueblo, tan amigables hasta hace poco, se han tornado ariscos verbal y físicamente y han dejado claro a Salinger que lo mejor que puede hacer es largarse de Siebenhoch. No quieren que se aproveche de ellos para rodar una película con la que hacerse millonario y famoso.

No conocen bien a Salinger: no dejará piedra sin remover hasta que descubra el misterio que encierra la tragedia. No sabe que hay muchas personas de su entorno implicadas en la carnicería y que ha desatado un horror que es capaz de revelar secretos que pueden destruir a todos los que ama.

Luca D'Andrea ha construido una novela contada en primera persona por el guionista Jeremiah Salinger con la premisa de que cada página, cada escena, incite a la lectura de la siguiente. Su habilidad para dejar la acción en suspenso y para insinuar sorpresas argumentales es evidente. Utiliza varias subtramas para crear suspense y confiere a sus paisajes una entidad protagonista. Es lo mejor de la novela: la descripción del entorno montañoso y cómo consigue crear los diferentes ambientes del pueblo tirolés.

El ritmo de la novela es imparable, mantenido por D'Andrea sin titubeos mediante algún que otro golpe de efecto. Lo menos creíble son estos personajes un poco planos y al servicio de la narración. Salinger resulta un poco pesado con sus traumas, sus manías sobrenaturales (¿alucinaciones o pura estupidez?) y su creencia en la existencia del mal en la naturaleza. Hubiera estado bien saber la opinión de su mujer, Annelise, sobre este zángano sin mucha inteligencia afectiva capaz de arriesgar a su hijita (un poco repipi y cargante de tan perfecta para ser sinceros) y el amor del que tanto habla y por el que tan poco apuesta en realidad.
Los personajes masculinos son los que soportan la acción arrastrando en sus zoqueterías al resto. Sólo echando un par de huevos a la vida -despliegues físicos y mamporros incluidos- se pueden arreglar los problemas y los misterios, señoras y señores.

Un thriller original, rápido, muy bien ambientado en una zona de Europa central frontera de varias culturas. Una región deprimida durante siglos a la que el turismo ha salvado de la desertización. Un proceso muy bien visto por este hábil Luca D'Andrea.

www.veneziepost.it
Luca D'Andrea, Bolzano, 1979. Profesor y autor de novelas juveniles. En 2013 izo el guión de la serie documental Mountain Heroes, sobre rescate alpino.
La sustancia del mal es su primer thriller para adultos.