Ottessa Moshfegh: Mi nombre era Eileen

Ottessa Moshfegh: Mi nombre era Eileen. Barcelona: Alfaguara, 2017. 276 páginas- Traducción del inglés (USA) de Damià Alou. Título original: Eileen. London: Penguin, 2016. 


El plan de Eileen Dunlop es escapar de la ciudad de X-Ville lo antes posible. Huir del caserón desolado que comparte con su padre -un expolicía alcóholico- y del trabajo administrativo en el correccional de menores de Moorehead. 

Eileen no es la persona más sociable del mundo. De hecho es una inadaptada en forma de saco de trastornos. Trastorno afectivo, trastorno alimenticio, falta de habilidades sociales, adicción al alcohol, cleptomanía, por citar sólo los que ahora me vienen a la cabeza. Lo que Eileen pretende es huir de sí misma y transformarse en otra persona. Pero siempre surge un imprevisto que le impide alcanzar su objetivo. Bueno, más que alcanzarlo comenzar a ponerlo en práctica.

Pero un día aparece en las oficinas del correccional la nueva psicóloga, la deslumbrante Rebecca Saint John. La fascinación que produce en Eileen será el detonante que la decidirá a llegar hasta el final.

La Saint John tampoco es que ande muy fina en cuanto a comportamiento mesurado, no es el momento de hacer una diagnosis, pero desde luego el sentido de justicia vengadora lo tiene hiperdesarrollado. Y la capacidad de manipular a su entorno también.

Entre la temeridad irreflexiva de una de ellas y la necesidad de afecto e incapacidad de discernir entre el bien y el mal de la otra, van a conseguir montar un lío de enormes proporciones. Aunque sus intenciones son más o menos nobles sus métodos son muy peligrosos. 


Ottessa Moshfegh utiliza a una Eileen madura como narradora. Hace muchos años que sucedieron los hechos que ahora evoca. Tal como deseaba se ha convertido en otra persona. Parece haber dejado atrás parte de sus complejos, o al menos ha sabido disimularlos para convivir con el resto de los consumidores. 

Eileen describe los momentos y causas que antecedieron a su huida. Describe hasta detalles nimios, escatológicos, escabrosos en ocasiones, para demostrar el tipo de persona que era y lo acertado de su decisión de cambiar. Se enjuicia a sí misma con severidad aunque no puede dejar de compartir en algunas ocasiones el chalado punto de vista de su anterior ego. Tal vez es lo que lo echa un poco de menos.

Moshfegh ha creado con habilidad unos personajes que se mueven en el límite de lo socialmente aceptado como normalidad (de hecho cruzan la línea hacia lo insólito con cierta asiduidad). Son personajes que no habrían desentonado junto al imbatible Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios.  Ironía, mala leche y un punto gore son los alicientes que utiliza la autora para que el lector siga las peripecias del desastre en que se ha convertido la protagonista, o los protagonistas, mejor dicho. Sólo hay tres personajes en la novela, el resto apenas son cameos necesarios, pero los tres son tremendos inadaptados con mundos propios. Y los tres quieren gobernar su territorio aunque no saben muy bien como hacerlo. E improvisar es todo un arte.

Divertida, ácida, original y sin complejos esta huida hacia delante de la inclasificable Eileen Dunlop.


blogs.bookforum.com

Ottessa Moshfegh, Boston 1981. Escritora de cuentos y novelas, ha publicado relatos en The Paris Review y la novela McGlue. Con Eileen ganó el premio PEN/Hemingway al mejor debut literario 2016 y ha sido nominada al premio Man Booker.

E. O. Chirovici: El libro de los epejos

E. O. Chirovici: El libro de los espejos. Barcelona: Penguin Random House, 2017. 312 páginas. Traducción del inglés al castellano de Laura Salas Rodríguez. El llibre dels miralls. Barcelona: Edicions62, 2017. 320 páginas. Traducción del inglés al catalán de Albert Torrescasana Flotats. Título orginal: The Book of Mirrors. RightsFactory, 2017.


En el invierno de 1987, a punto de las fiestas de Navidad, en Princeton, New Yersey, apareció el cadáver del prestigioso profesor de psicología, especializado en estudios sobre la memoria, Joseph Wieder. Asesinado a golpes de bate en su propia casa. La investigación se cerró sin encontrar al culpable.


Treinta años después el agente literario Peter Katz recibe un original especial. Uno de los investigados por aquel caso, el estudiante de literatura Richard Flynn, le hace llegar los primeros capítulos de unas memorias en las que  esclarece su papel en aquellos días. Flynn es un escritor frustrado que apenas publicó un puñado de cuentos en revistas de segunda fila. Sin embargo, la novela biográfica interesa al agente Peter Katz: calidad literaria, suspense y un caso irresoluto famoso. Además, las páginas que le ha entregado Flynn acaban cuando comienza el meollo del misterio: hasta ahora ha hablado de su relación con el profesor Wieder y con la alumna favorita del psicólogo, la brillante Laura Baines y del asistente y antiguo paciente del psicólogo: el pertubado Derek Simmons, víctima de las instituciones psiquiátricas y de la amnesia retrógrada. Cuando llega la acción a la fatídica noche se acaba el original.

Peter Katz descubre que Flynn murió unos pocos días después de enviarle su escrito y de que su pareja no encuentra el resto de la novela, así que decide contratar al periodista John Keller para que lo halle o, al menos, reconstruya aquellos oscuros días de 1987. Si no encuentra el libro publicará la investigación: tiene un superventas en sus manos.

La pesquisa de John Keller apunta a que la historia de Richard Flynn se apoya en una memoria endeble, por no decir mentirosa. Entrevista a la ahora respetada psicóloga Laura Baines, y a Derek Simmons: la imagen que se va formando de la realidad no coincide con la que ha creado Flynn. También contacta con el policía retirado Roy Freeman, que llevó el caso en su momento (un momento muy malo, ya que estaba entonces sumido en el alcoholismo y la depresión y puede que no aplicara todas sus capacidades para resolver el crimen).

Keller ya no sabe que pensar respecto a este tremendo lío. En ese momento, un psicópata condenado a muerte por una retahíla de asesinatos, Frank Spoel, confiesa ser el autor de la muerte del profesor Wieder. Dice que Wieder fue el responsable de que comenzara a delinquir y que por eso se lo cargó. Keller comprende que no hay mucho más que indagar y que su encuesta no conseguirá un libro que se pueda vender. Hasta aquí llegan su interés y sus medios.

Sin embargo, el policía Roy Freeman no está satisfecho, sabe que su papel en la investigación dejó mucho que desear y no acaba de cuadrarle la confesión del asesino reincidente Frank Spoel. Freeman ha sido diagnosticado como enfermo de alzheimer y quiere que antes de que su memoria se desvanezca aquel crimen quede totalmente aclarado: comienza una nueva indagación en la que vuelve a poner en duda todas las versiones, todas las sospechosas contradicciones.


E. O. Chirovici utiliza cuatro voces en primera persona que van recreando la historia criminal que estructura esta indagación sobre la memoria. El crítico literario cuenta cómo recibe el original de Richard Flynn y cómo da los primeros pasos para desvelar el misterio. Dentro de la narración del editor Katz podemos leer los primeros capítulos en primera persona del libro: la versión de Flynn.

La voz de Peter Katz da el relevo a la del periodista John Keller. Con él se abre la indagación sobre cómo las instituciones pueden retorcer la mente humana y crear una memoria falsa con el fin de lograr el sosiego social. 

Cuando Katz se convence de que hay tantas versiones como protagonistas en la trama la voz narradora pasa al expolicía Roy Freeman. De nuevo la memoria vuelve a aparecer como el tema central de la novela: no sólo la apariencia de la realidad puede confundirnos si damos algo por seguro, sino que el nuevo protagonista ve de qué manera su propia memoria, su identidad social, está a punto de desmoronarse por el mal de alzheimer. El abuso de alcohol, la depresión y la autocompasión fueron hace años acompañantes habituales del policía. Acompañantes que también crearon una realidad distorsionada, como en un laberinto de espejos, e impidieron que la memoria fijara una imagen coherente del pasado.

Y ese es el juego que nos propone Chirivoci: una reflexión sobre lo engañoso de la realidad, la fragilidad de la mente humana y la facilidad con la que puede ser manipulada. Y una cosa más: el ansia por tener siempre una buena historia a mano, nuestra permanente curiosidad.

Una novela ágil escrita con oficio y recursos, sin las trampas argumentales tan habituales en las recientes novelas de suspense psicológico. Personajes dibujados por diferentes narradores, situaciones reflejadas desde diferentes puntos de vista y trescientas páginas escritas con talento de entretenimiento.


peterfraseranddunlop.com

E. O. Chirovici, Transilvania, 1964. Nació en una familia rumano-germano-húngara. Estudió ciencias económicas y se convirtió en periodista alcanzando un gran renombre en Rumanía. Ha publicado cuentos y novelas con gran éxito de ventas en su país. Desde 2013 se dedica en exclusiva a la literatura. El libro de los espejos es su primera novela escrita en inglés y ha vendido los derechos a 38 países.

Olivier Norek: Efecto dominó

Olivier Norek: Efecto Dominó. Barcelona: Grijalbo, 2017. 383 páginas. Traducción del francés de Sofía Tros de Ilarduya. Título original: Surtensions. Paris: Robert Laffon, 2016.


Lo peor que le puede pasar a una temida familia corsa de delincuentes es que el hijo pequeño no aguante los rigores de estar en la trena.

La intrépida hija de los Mosconi, Alex, decide liberar a su hermano pequeño, Nano, de la atestada prisión de Marveil antes de que lo revienten. Recurre al abogado de la familia, el letrado Tiretto, para que busque la manera de liberarlo. Tiretto es un hombre de recursos: bastará con robar del depósito de pruebas el reloj que incriminó a Nano en el asalto a una joyería. Para despistar a la policía Tiretto propone robar cuatro pruebas más que imputan a sendos delincuentes.

El problema es que entre el cuarteto de criminales hay tipos muy peligrosos que volverán a la calle: un pederasta, un homicida machista, un asesino a sueldo balcánico y un secuestrador y asesino de adolescentes, procedente de las barriadas parisinas, que acaba de detener, no sin esfuerzo, el capitán Victor Coste y su equipo de la subdirección de la policía judicial del departamento de Sena Saint-Denis.

El grupo de Coste será uno de los encargados de la investigación del robo de pruebas. Mucho más complicado de lo que parece. No sólo porque algunos de los liberados sean personajes temibles dispuestos a enfrentarse con la policía, sino porque comienza una carrera contrarreloj para que no acaben unos con otros para que no quede ninguna prueba. Y para que no se produzca una hecatombe que acabe con cualquiera que se ponga en medio.


Olivier Norek demuestra en Efecto dominó su ambición. Una multitud de tramas y personajes a los que manejar. Construidos con eficacia con el objetivo principal de demostrar cómo trabaja un grupo de policías y qué tipos de lazos personales se establecen en un marco laboral tan agobiante, en el que cada uno confía su seguridad en manos de su compañero.

Precisamente la capacidad para gestionar las varias tramas convergentes con agilidad y el realismo del procedimiento policial son las grandes bazas de la novela. El lector tiene más información que los investigadores, así que puede seguir la pesquisa sabiendo qué especulaciones son acertadas y cuáles terminarán en un fiasco. Tanto los policías como los delincuentes cometen continuos errores y pequeños fallos debidos a la monotonía cotidiana, al cansancio y a la casualidad (lejos de esos protagonistas pluscuamperfectos que nunca yerran en otras narraciones) que les confieren humanidad y hacen avanzar la acción.

La narración avanza hacia un clímax trágico que exige que la personalidad de algunos personajes sea sacrificada para reforzar la trama. Esta utilización de algunos actores y algunos momentos excesivamente emotivos también para conseguir un mayor impacto del desenlace tal vez sean las partes mejorables de esta novela estimable, ganadora del premio de novela negra europea de 2016.


www.elperiodico.com

Olivier Norek, Toulouse, 1975. Fue teniente de policía en el departamento de Sena-Saint-Denis. En 2011 participó en un curso de relatos y decidió dedicarse de lleno a la literatura:

Code 93. Paris: Michel Lafon, 2014.

Territoires. Paris: Michel Lafon, 2015.

Surtensions. Paris: Michel Lafon, 2016.

Bejamin Black: Las sombras de Quirke

Benjamin Black: Las sombras de Quirke. Barcelona: Alfaguara, 2017. Traducción del inglés (Irlanda) al castellano de Nuria Barros. 304 páginas. Fins i tot els morts. Barcelona: Bromera, 2017. Traducción al catalán de Eduard Castanyo Montserrat. 280 páginas. Título original: Even the Dead. Londres: Henry Holt &Co, 2016.


El patólogo Quirke vive retirado en casa de su hermanastro y su cuñada en Dublín. Retirado por los achaques psíquicos que le impiden llevar una vida social normal. Bueno, Quirke nunca ha llevado una vida normal. De hecho, si le preguntas a él te dirá que su vida es la de un bicho raro incapaz de comprender los intereses y los afectos de los demás. 

El exayudante de Quirke en la morgue es otro personaje peculiar. La relación entre ellos es, cómo decirlo, chirriante. Y no es sólo porque haya celos profesionales entre Quirke y David Sinclair, David es también el novio de la recuperada hija de Quirke, Phoebe. El novio o algo parecido.

A pesar de todo, David no duda en recuperar a Quirke para el trabajo cuando comprueba que la muerte del joven Leon Corless, aparecido dentro de su coche achicharrado, no es accidental, sino provocada. Quirke está de acuerdo con él y, como suele sucederle, el caso adquirirá implicaciones personales cuando la prometida del fallecido acuda despavorida pidiendo auxilio a Phoebe.

Leon era el hijo de Sam Corless, un conocido radical de izquierda, azote de las clases acomodadas y un habitual de las comisarias dublinesas. Tal vez alguien haya querido que el hijo pague la impertinencia del padre, o puede que su trabajo como funcionario recopilando datos demográficos haya tenido algo que ver. Quirke y su inseparabale inspector Hackett intentan averiguar la naturaleza exacta de las funciones de Leon Corless, pero cada vez se encuentran con más puertas cerradas. Puertas tras las que se refugian algunos de los más poderosos hombres de Dublin. Quirke ya ha tenido contacto con estos poderes políticos y religiosos durante su vida, de hecho parte de su familia ha integrado esa élite corrupta y cruel. Así que Quirke vuelve a recordar a sus propios muertos, los terribles momentos de su pasado que parece que siempre le van a rondar. 

Quirke y Hackett necesitarán recurrir a antiguas e indeseadas relaciones y torcer un tanto el sistema legal para poder avanzar en el esclarecimiento del asesinato y para conseguir que sus familias y seres queridos resten a salvo.


John Banville vuelve a demostrar las muchas facultades que posee en esta séptima entrega de las aventuras de Quirke. La magnífica densidad narrativa es una de ellas, con una prosa sin prisa, que se recrea en detalles sensoriales que nos adentran en las sensaciones de los protagonistas: sabemos qué siente su piel, qué olores perciben, qué sabores, qué sonidos... Conocemos mejor así a los protagonistas y la época que Banville reconstruye, el Dublin de los años 50.

La hondura y complejidad de los personajes queda también de manifiesto en los contradictorios sentimientos que les provocan los muchos avatares psicológicos a los que Banville los enfrenta. Sus reacciones ante la violencia, la crueldad, la pérdida o el amor forjan a los actores. Banville construye más con diálogos que con intromisiones del narrador, aunque haya indagaciones en el interior de los protagonistas principales, las personalidades de sus intérpretes.

El argumento, una nueva condena de la avaricia de la iglesia católica y de sus acólitos políticos irlandeses, es el marco (preciso, con buen ritmo, bien resuelto) que utiliza Banville para que puedan expresarse y formarse un puñado de personajes complejos y muy humanos. Se enfrentan a problemas con los que nosotros nos encontramos cada día, pero también a complejas conspiraciones y crímenes que la mayor parte de nosotros -eso espero- sólo conoceremos por la prensa; a pesar de ello son personajes cercanos, podrían ser conocidos y familiares nuestros que comprendemos porque reaccionan con el mismo desconcierto con el que nosotros reaccionaríamos. Sus cuitas nos interesan vivamente. 

GQ.com

Benjamin Black (a.) John Banville Wexford (Irlanda), 1945. Con el alias de Benjamin Black, John Banville ha escrito su producción policíaca. Se compone básicamente de los títulos protagonizados por el forense de la justicia de Dublín, Quirke. La primera entrega apareció en 2006, El secreto de Christine (Christine Falls), a la que siguieron El otro nombre de Laura (The Silver Swan), En busca de April (Elegy for April), Muerte en verano (A Death In Summer), Venganza (Vengeance), Órdenes sagradas (Holy Orders) y Las sombras de Quirke (Even the Dead). Además en 2008 publicó El Lémur (The Lemur), cuya acción transcurre en Nueva York de la mano del reportero John Glass. A petición de los herederos de Raymond Chandler recreó la figura de Philip Marlowe en La rubia de los ojos negros (The Black-Eyed Blonde). Todas ellas han sido publicadas en castellano por Alfaguara y en catalán  por Bromera.

Santo Piazzese: Asesinato en el jardín botánico

Santo Piazzese: Asesinato en el jardín botánico. Madrid: Siruela, 2016. 222 páginas. Traducción del italiano de Pepa Linares. Título original: I delitti di Via Medina-Sidonia. Palermo: Sellerio Editore, 1996.

Lorenzo La Marca es profesor universitario en el departamento de biología de la universidad de Palermo. Un día en el que el Siroco azota la ciudad obrserva algo extraño en el jardín botánico que divisa desde su despacho. Resulta ser el cadáver que pende una soga de un antiguo colega suyo, el profesor Raffaele Montalbani, que acababa de regresar de los USA con su prometida, la bella Darline.

Lorenzo La Marca no se traga que su amigo se haya suicidado diga lo que diga su estimado comisario Spotorno ni la patóloga Michelle Laurent, un antiguo amor de La Marca. 

Lorenzo La Marca comienza la investigación a espaldas del comisario y pronto descubre que Raffale tenía un gusto excelente para las mujeres: cae en los brazos de su protoviuda, la bella Darline, a través de la que consigue un juego de disquetes de ordenador que Raffaele había traído desde USA que parecen ser la clave del crimen. Pero la investigación es una tarea más ardua de lo que esperaba y cuando nuevos cadáveres aparecen en el departamento, Lorenzo La Marca decide enfrentarse a la persona sospechosa, por muy peligroso que sea. No quiere ayuda, está convencido de que podrá manejar la situación.


Esta es la primera novela que escribió Piazzese con el profesor universitario La Marca como protagonista. Un personaje escéptico con toques cínicos que se refugia en una verborrea incontenible que pretende ser ágil, repleta de referencias al cine, el jazz y la literatura clásica norteamericana (sobre todo). Un personaje seguro de sí mismo que narra en primera persona su pesquisa. La fuerza de la novela no está en su argumento -no precisamente muy complejo- si no en reforzar algunos de los tópicos del género quitándoles peso, aunque para ello haya que llevarse por delante el realismo o la verosimilitud de la acción.

Palermo, asolada por el Siroco canicular y lo folklórico de la la ciudad y sus habitantes, la celebración de los deleites de la vida y la evocación de vetustos valores son el telón de fondo de esta descreída intriga de aire mediterráneo sin demasiadas complicaciones. Seguramente los veintitantos años que han pasado desde su publicación pesan en la novela.

Il Giornale OFF

Santo Piazzese, Palermo, 1984. Biólogo y escritor. Ha escrito cuatro novelas; las tres primeras conforman la Trilogia di Palermo. Todos los libros están protagonizados por el profesor La Marca o por su amigo el comisario Spotorno. Hasta ahora sólo se ha traducido al castellano este Asesinato en el jardín botánico.


Gene Kerrigan: Delincuentes de medio pelo

Gene Kerrigan: Delincuentes de medio pelo. Barcelona: Sajalín, 2017. 406 páginas. Traducción del inglés (Irlanda) de Damià Alou. Título orginal: Little Criminals. London: Vintage, 2005.


No es fácil ganarse la vida con pequeños golpes y atracos a establecimientos de poca monta. Que se lo digan a Frankie Crowe. Desde que ha salido de la cárcel no consigue salir a flote. Ni tiene pasta ni puede disfrutar de su hija, lo único que le importa, tanto como quisiera. Así que Frankie está decidido a dar el golpe de su vida.

Pero Frankie Crowe tiene tres problemas:

1- tiene más ambición que capacidades delictivas

2- es un donnadie que debe pedir permiso al capo Jo-Jo Mackendrick antes de cualquier movimiento

3- es un psicópata violento e impredecible incapaz de atenerse a un plan. 

Frankie consigue reunir una banda de viejos conocidos que tampoco es que sean legendas del hampa irlandesa, aunque con una lista de pequeños delitos de Dublín a Roma.

El objetivo: un pequeño banquero de éxito que puede reunir sin demasiados problemas una cantidad de dinero que retirará a los muchachos de las penas del trabajo cotidiano. Una cantidad de dinero que deberá abonar para que lo liberen después de secuestrarlo.

Pero ya les digo que Frankie no tiene suerte: ni la víctima es un potentado financiero, (abogado mercantil con recursos e influencias, eso sí) ni el golpe sale tan limpio y discreto como habían proyectado. La banda de Frankie tiene que cargar con un bulto inesperado e ir huyendo de escondite en escondite, perseguidos por los hombres del comisario jefe Malachy Hogg, entre los que se cuenta un viejo conocido de todos los secuestradores, el inspector John Grace.

Todos los implicados deberán mostrar su temple ante la presión de un cerco que se va cerrando y la carga insoportable de un rehén.


Gene Kerrigan ha decidido describir la Irlanda de finales de los años felices de la burbuja financiera, los tiempos dorados del Tigre Celta, a partir de las peripecias de personajes pertenecientes a tres grupos sociales diferentes.

Frankie Crowe y los integrantes de su banda vienen de la clase baja y van tirando con pequeños golpes o trabajos temporales. A casi ninguno de ellos le merece ya la pena seguir entrando y saliendo de la cárcel, algunos se han establecido con familia y casa y sólo están dispuestos a arriesgarse por un golpe definitivo.

John Grace es un funcionario que conoce bien las calles y las miserias de los ciudadanos dublineses. Es consciente de los casos de corrupción dentro del cuerpo y es testigo de lo dura que es la lucha política de los que quieren llegar a los altos cargos policiales. 

El abogado Justin Kennedy es un triunfador aprovechado de los años de bonanza. Todavía no ha llegado a la cima pero está en plena ascensión, muy alto ya. Los ricos se protegen entre ellos, así que el mayor beneficiado con el secuestro será el propio Kennedy, cuando vea como le granjea la simpatía y el apoyo de los más poderosos.

Este es el interés de Kerrigan en Delincuentes de medio pelo, mostrar como se enfrenta a las dificultades cada uno de los personajes tanto como individuo, cuanto como integrante de una organización, bien sea de una banda de delincuentes, una agrupación de funcionarios policiales o un puñado de millonarios especuladores. Ninguna está limpia del todo ni podrida sin remedio y, en definitiva, será el factor personal el que marcará la deriva de la acción, nadie está determinado por su pertenencia a su clase.

Un buen puñado de personajes, sólidos y creíbles. Enfrentados a una tensión devastadora, la evolución de sus carácteres es uno de los pilares que mantiene el interés en la acción de la novela.

Buenos personajes, suspense mantenido, intriga creíble, final inesperado y crítica social aguda. Yo no exijo más a una buena novela negra. Esta lo es.

Seamus Ennis Arts Centre

Gene Kerrigan, Dublín. Periodista y escritor. Ha ganado varios premios por su labor periodística en Irlanda y ha escrito varios libros sobre escándalos financieros y crímenes en su país.

Dos de sus novelas han sido traducidas al castellano: 
Delincuentes de medio pelo. Barcelona: Sajalín, 2017. 

La furia ganó el premio Cold Dagger a la mejor novela criminal en 2012. Barcelona: Sajalín, 2015.

Marc Moreno: Temps de rates

Marc Moreno: Temps de rates. Barcelona: RBA-La Magrana, 2017. 266 páginas.

La Verneda es un barrio en el nordeste de Barcelona: grandes bloques de pisos-dormitorio, polígonos industriales, descampados y avenidas que parecen carreteras. Un barrio en regeneración urbanística si preguntas a los técnicos.

En La Verneda pululan tres jóvenes: Charly, el Mentens y Eloi. Eloi vive con su madre, que mantiene a la familia fregando pisos, y con su padre, un borracho porrero que pasa más tiempo en el bar chino de la esquina que en casa -afortunadamente, porque tiene la mano muy larga-.

Un día el vecino de Eloi le deja una mochila para que se la guarde hasta que regrese. Más que pedirle un favor, Andreu le está ordenando a Eloi que le esconda y custodie un alijo de ocho quilos de coca. Andreu es el vecino camello de media monta enfrentado al poderoso clan de los Lodowinsky, que controla con mano de hierro el hampa de la Verneda y el tráfico de drogas. Eloi no es precisamente un muchacho impulsivo, así que se resigna a convertirse en el guardián de un tesoro intocable.

Conforme pasa el tiempo y la peligrosidad de Andreu se diluye, Eloi decide que celebrar alguna fiestecilla con unas cuantas rayas le va a alegrar la monótona existencia a él y a sus amigos. Con un poco de suerte podrá intimar con Jèssica, una muchacha de su edad aficionada al polvo que trae de cráneo a las hormonas sexuales masculinas del barrio.

Lástima que alguno de los amigos de Eloi sea un tanto bocazas y que se expanda el rumor de que está trapicheando sin permiso. Si la vida de Eloi hasta entonces era un tormento de monotonía y desesperanza, a partir de ahora será una tormenta de hostias y persecuciones. Los matones a sueldo de los Lodowinsky quieren saber de dónde sale la droga que se mueve en su barrio, los mossos corruptos que dominan el barrio, Sánchez y Rueda, quieren su parte del pastel (más bien todo el pastel), los advenedizos independientes quieren demostrar a los Lodowinsky su valía regalándoles el codiciado botín, los amigos y parientes de Eloi quieren salir de la miseria aprovechando la providencia y, además Andreu y su glock han regresado al barrio a recuperar lo que es suyo.

En fin, Eloi y sus amigos van a tener que salir de su apatía y demostrar su imaginación si quieren tener alguna oportunidad de salir con bien, o al menos con vida, de la encerrona del regalo envenenado y del barrio que se desmorona.

Marc Moreno hace que uno de los muchachos del trío protagonista, Charly, relate, como narrador omnisciente, la aventura de estos tres seres perdidos y desesperanzados. Su narrador es parte de la historia, pero también conoce todo sobre los demás. Aunque él no esté en las escenas o en la mente del resto de los protagonistas, sabe lo que sienten, lo que traman y lo que les pasa, como un diablo cojuelo volando sobre los descampados y torres de la Verneda. El barrio es el destino y la causa de los protagonistas. Apenas salen de él, a pesar de que nada positivo les ofrece: trapicheos, paro, horas muertas en los bancos del parque, desahucios, familias rotas que no sirven de soporte, racismo, corrupción, violencia y egoísmo.

Tampoco es que los protagonistas hagan nada por escapar de la miseria. No pretenden sino sobrevivir sin demasiado esfuerzo, dejarse llevar desorientados por la vida líquida que los ahoga y poco más. Acaban de comenzar su existencia y ya tienen ganas de que todo acabe. Su barrio, en el que se acumulan todos los tópicos de la degradación urbana y de los hábitos de los chavs barceloneses, sale tan malparado como la mayoría de los protagonistas que lo habitan. No podía ser de otro modo.


twitter.com

Marc Moreno, Barcelona, 1977. Ha trabajado como periodista para medios como La Vanguardia y la revista Lonely Planet. Es editor de Llibres del Delicte, especializada en novela negra en catalán de autores catalanes. Con Temps de rates ha ganado el VIII Premi Crims de Tinta.


Ha escrito varias novelas negras: 

Cabdills. Barcelona: Actéon, 2011.

Indepedència d'interessos. Barcelona: Llibres del Delicte, 2013.

Con Xavier Diaz: Coll Avall. Barcelona: Llibres del Delicte, 2013.

Con Sebastià Bennasar, Lluís Llort y Salvador Macip: La reina de diamants. Barcelona: Llibres del Delicte, 2014.

Els silencis dels pactes. Barcelona: Llibres del Delicte, 2014.

Contra l'aparador. Barcelona: Llibres del Delicte, 2015.

Temps de rates. Barcelona: RBA-La Magrana, 2017.